Las desigualdades de España

La economía española va razonablemente bien y quizá por eso mismo conviene reparar más en lo
Las desigualdades de España
La economía española va razonablemente bien y quizá por eso mismo conviene reparar más en lo que va mal. ¿Problemas? El principal es la educación, que da lugar a serias dificultades sociales y laborales, que en última instancia complican la convivencia y merman la competitividad. No es un problema para resolver a corto plazo, pero sí para tener muy presente por parte de todos los gobiernos.Y no se trata sólo de si los españoles estudian más carreras de ciencias o de letras, o de si se investiga poco, sino de que son demasiados los que no entienden lo que a duras penas pueden leer.

Otro problema es la desigualdad, tanto entre territorios como entre ricos y pobres, banda en la que se acomodan ahora miles de inmigrantes que un país como España –de emigrantes– debería saber integrar.

Hay menos paro pero persiste la precariedad, la inflación es muy alta en relación con los países de la zona euro, apenas somos capaces de vender al exterior –sólo el 1,4% de las empresas exportan con regularidad– y, en consecuencia, la balanza por cuenta corriente se debilita. Y eso que aún contamos con altas tasas de inversión y de ahorro.

La bajada de tipos y la llegada de fondos europeos están pasando a la historia. Y con la subida de los intereses se dañarán las economías más humildes y se verán en apuros modestos compradores de pisos con hipotecas, al tiempo que se reducirá el consumo interno, una de las principales bazas del fuerte crecimiento, junto con la construcción y el turismo.

Si hay crisis en la vivienda quizá no sea muy general, ya que se presume un aterrizaje suave de los precios, pero puede afectar a las familias con rentas más bajas, entre ellas las de muchos inmigrantes. Por eso es conveniente que el ministro Pedro Solbes tenga algo previsto por si vienen mal dadas.

Las familias tenderán, pues, a endeudarse menos –ahora están en niveles máximos– y también a gastar con más cautela, mientras las empresas aprovecharán un cierto cambio de ciclo para exportar en mayor medida, al amparo de un tipo de cambio del euro relativamente bajo frente al dólar. Sea como sea, que sea en paz. Estamos en Nadal.

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Artículo publicado en el número 64 de la revista Capital.

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