De la Dehesa, una buena opción

El canal de noticias 24 Horas de TVE entrevistó ayer a Guillermo de la Dehesa y justo al final saltó la pr

El canal de noticias 24 Horas de TVE entrevistó ayer a Guillermo de la Dehesa y justo al final saltó la pregunta que muchos estábamos esperando: ¿es candidato a ministro de Economía? El ex secretario de Estado de ese ramo dijo que ya había pasado su tiempo, pero quienes siguieron su entrevista pudieron darse cuenta de que, lejos de ser eso cierto, está en plena forma, de que sabe de lo que habla y de que dice cosas con sentido común sobre lo que hay que hacer en España. De entrada, sabe explicarse y procura darle perspectiva al conjunto de los ajustes actualmente en marcha.

Sea o no ministro de Economía tras la crisis de Gobierno que más tarde o más temprano hará Zapatero, De la Dehesa –el economista que no lo era, como dice el profesor Luis Caramés– representa un modelo de lo que debería ser la persona encargada de dirigir la política económica. Tiene elevados conocimientos macroeconómicos –vamos, que no necesita asesores pasándole chuletas–, domina la escena internacional con contactos al más alto nivel y sabe lo que hay que hacer para volver a la senda del crecimiento. Es indudable que daría confianza a los mercados –es consejero del Santander– y que la familia socialista se sentiría tranquila, del mismo modo que lo está cuando mira para Rubalcaba.

De la Dehesa forma parte del llamado grupo de los cien economistas que inspiraron hace más de un año la reforma laboral, lo cual no le origina precisamente fans en las filas sindicales, pero tal y como están las cosas ese punto débil parece estar ya descontado en el castigo de las encuestas al propio Zapatero y a su actual equipo socioeconómico. A juzgar por sus propias palabras, los ajustes realizados o en marcha podrían ser suficientes para sanear en dos años las cuentas públicas, de manera que España llegue a 2012 en condiciones de crecer con capacidad para crear empleo. Quedaría, eso sí, la dolorosa asignatura de las pensiones, que lleva consigo elevar la edad de jubilación, del mismo modo que hacen países punteros en Europa como Alemania o Francia para hacer frente a la distancia que media entre la edad de jubilación y la creciente esperanza de vida.

No es nada nuevo pero a veces conviene recordar ciertas cosas. En Globalización, desigualdad y pobreza, libro editado por Alianza Editorial hace unos años, Guillermo de la Dehesa ya planteaba la globalización como un proceso de cambio, positivo en su conjunto, que tiene, en todo caso, efectos económicos, sociales, políticos y culturales positivos y negativos. En lo que parece una lectura socialdemócrata del capitalismo derivado en globalización –“competencia tanta como sea posible, intervención tanta como sea necesaria”, decía Willy Brandt–, el autor concluye que los ganadores de la globalización son más numerosos que los perdedores y que la globalización reduce los desniveles de desigualdad y pobreza. Pero aún así plantea la necesidad de una red de seguridad y de ayuda para los principales perdedores. Es un mero botón de muestra de su idea de pensamiento global, desarrollado en profundidad en su último libro, titulado La primera gran crisis financiera del siglo XXI, pero también una constatación de su capacidad de análisis y diagnóstico, rasgo que le distingue de quienes ahora gobiernan.