¡Cuidado, que viene el lobo!

En Galicia quizá se habló demasiado de la fusión de las cajas y, en cambio, se está hablando
¡Cuidado, que viene el lobo!

En Galicia quizá se habló demasiado de la fusión de las cajas y, en cambio, se está hablando muy poco de su bancarización. Xornal ya avanzó el escenario de la privatización de Novacaixagalicia el domingo, y ayer el PSOE reconoció esa hipótesis de trabajo. Es positivo que la primera fuerza de la oposición gallega, que en España es partido de gobierno, cuando menos reaccione –otra cosa es la dirección en que apunta–, pero aún lo sería más que lo hiciera la Xunta, cuyo silencio no se entiende. Tampoco el del BNG. Asombra contemplar este país dormido y domesticado, cuando lo que está en juego es nada menos que la mayor operación económica de toda su historia. Recapitulemos en pocas palabras, y sin que nadie se moleste en medio de la siesta: uno, las cajas ya están formalmente emplazadas a buscar capital privado; dos, la Xunta deberá abanderar alguna salida y explicar bien su papel en una fusión que no es la que quería, pero que ya es la que bendijo, y tres, Novacaixagalicia sigue luchando por salir a flote, consciente de sus condicionantes internos y externos, que son muchos y se miden en miles de millones de euros. Pero, ¡cuidado, que viene el lobo!

Seguramente el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, tiene muchos asuntos entre manos, todos ellos muy importantes. Pero éste de las cajas tiene una peculiaridad. Si no se hacen bien las cosas, Galicia puede quedarse sin la columna vertebral de su sector financiero. Para los que piensan que siempre nos queda el Pastor, que eso también habrá que verlo, baste un dato: Novacaixagalicia es 2,5 veces mayor que el banco coruñés. Conviene saber de que estamos hablando.

Los catalanes –una vez más, los catalanes– tienen un proyecto de país. Para su lengua y para su economía. Es decir, para su gente. Aquí tenemos otras cosas: deconstrucción y compra de silencios cómplices.

¡Cuidado, que viene el lobo!
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