"Adiós, Galicia, que voy para Ferrol"

"Adiós, Galicia, que voy para Ferrol", decía una señora enfermiña que tuve la fortuna de con
"Adiós, Galicia, que voy para Ferrol"
"Adiós, Galicia, que voy para Ferrol", decía una señora enfermiña que tuve la fortuna de conocer en Sada. No estaba muy desencaminada la percepción geográfica de esta pobre mujer. Y es que hay políticos en el Estado y en la autonomía que parecen empeñados en sacar a la comarca ferrolana del mapa gallego. Primero se quedaron fuera del trazado de la autopista del cantábrico, luego se desmanteló su tejido productivo (el sector naval), el milita no va por un camino muy diferente y, para colmo, el Gobierno del señor Fraga les coloca una industria gasística en un lugar inverosímil: el puñetero medio de la ría.

Es cierto que la actividad de Reganosa es clave para esta comunidad. Poder terminar el ciclo del gas en Galicia le otorgará a esta autonomía una enorme pujanza en el sector energético, que estamos viendo que es un eje estratégico de primer orden. Por eso es comprensible que en aras de, digamos, este "bien superior" para el país, las administraciones se empeñen en tratar el tema con la complejidad que requiere.

Lo que ya no tiene una justificación razonable son determinadas actitudes, como encerrar de manera stalinista al patrón mayor de la cofradía de Ferrol (no entramos a valorar si el señor Bastida es una bellísima persona o todo lo contrario: no lo apresaron por ser quien es, sino por estar donde estaba: en su sitio). Ni tampoco se endiente que ante las preocupación más que lógica y justificada de una parte nada despreciable de la ciudadanía ferrolana la respuesta de la administración autonómica sea de una ambigüedad, cuando menos, irritante.

Desconozco cual es la solución para el conflicto de Reganosa en Ferrol (ni me pagan ni me votan para ello), pero hay que buscar alguna. Y la intimidación judicial o el amaneramiento político sólo contribuyen a hacer el asunto aún más sospechoso.

"Eu pensei que comíamos sano e resulta que comemos a lo loco", decían los Tonechos en uno de sus shows. Yo también pensé que en España, y en Galicia, teníamos mejores cocineros.

"Adiós, Galicia, que voy para Ferrol"