Jakelin Amaí Caal, rostro y nombre para la niña que falleció al llegar a EE UU

Jakelin Ameí Rosmery Caal Maquin.
Jakelin Ameí Rosmery Caal Maquin. / RR SS.

Tras cruzar la frontera que divide a México de EE UU, la niña de siete años falleció. Sólo bastaron 48 horas para que la pequeña muriera cuando ya estaba bajo la custodia de la Policía fronteriza que, según detallaron a los medios, hicieron todo para salvarla pero debido a que no había comido ni bebido nada en días, sus intentos fueron en vano. Pero posteriores versiones de la historia dejan saber que existen lagunas en la historia oficial.

Jakelin Amaí Caal, rostro y nombre para la niña que falleció al llegar a EE UU

Jakelin Ameí Rosmery Caal Maquin había cumplido los siete años el pasado lunes 3 de diciembre cuando cruzaba la frontera entre Sonora y Chihuahua, una de las más peligrosas que existen debido a su ambiente desértico. No lo hacía sola, iba en compañía de su padre, Nery Gilberto Caal Cruz, de 29 años, que buscaban llegar a un lugar poblado en Texas para comenzar el sueño americano tras haber dejado todo lo que conocían en Guatemala. El jueves 6 de diciembre, ya ambos habían sido capturados por la Policía fronteriza y solo bastaron unas 48 horas más para que Jakelin fuera declarada como muerta.

Un comunicado de la Policía ya ha manifestado que la muerte de la niña se debió a que no había comido ni bebido nada por varios días, y que al estar bajo su custodia presentó vómitos y fiebre muy alta. Sin embargo, la muerte de Jakelin no ha dejado de ser motivo de señalamiento sobre dureza de la Administración de Trump contra los migrantes, por lo que se ha dado inicio a una investigación del Departamento de Interior de EE UU. Las muerte en las zonas más peligrosas de la frontera son comunes, pero en el caso de los niños, aun no se conocen precedentes.

El padre de Jakelin ha sido entrevistado por el Tekandi Paniagua, el cónsul de Guatemala en Del Río, Texas. El diplomático ofreció unas declaraciones a El País donde contó que la madre de la niña y sus tres hermanos continúan en Guatemala y que el padre y Jakelin viaje el 30 de noviembre, cuando estuvieron viajando por una semana guiados por los coyotes, que los llevaron junto a un grupo de 40 personas en autobús hasta la frontera entre Chihuahua y Nuevo México, donde se encontraron con un grupo más grande.

Les dijeron que caminaran hasta un muro”, contó el cónsul. “Ellos llegaron a un muro y lo rodearon hasta que vieron una zona en la que ya no había. Pasaron tres alambradas”. Luego de caminar por un rato, fueron hallados por encontró la Patrulla Fronteriza. El lugar más cercano era un minúsculo puesto fronterizo de Antelope Wells, donde fueron llevados los 163 migrantes atrapados y cuyas temperaturas debían estar entre 1 o 2 grados.

Según lo relatado por un agente a una agencia, todo iba bien y se hicieron los procedimientos habituales. Los agentes abrieron fichas para los indocumentados y en una ocasión, uno de los patrulleros le preguntó a Nery Caal si su hija tenía alguna enfermedad. Él aseguró que todo iba bien y así parecía pues Jakelin no presentaba ninguna enfermedad.

Pero las cosas empiezan a torcerse debido a que Caal no habla español, sino el q’echi, de la familia maya. Por lo que mucho de lo que decía pudo haberse perdido cuando intentaba hacer entender a los agentes. Los indocumentados debían ser trasladados hasta Lordsburg, Nuevo México, a unos 150 kilómetros al norte por carretera. Como el grupo era tan grande, los agentes hicieron dos tandas. Fue en autobús y primero llevaron a los 50 menores no acompañados. En el segundo viaje iban Jakelin y Nery; y según relataron las fuentes policiales, durante el tiempo de espera, se les ofreció accesibilidad a la comida, aseos y bebidas.

Pero en el autobús, la menor empezó a vomitar. Aun faltaba más de hora y media de viaje y tuvo que ser atendida por paramédicos de la Patrulla, según le han confirmado al cónsul Paniagua tanto los agentes como el padre. Cuando llegó al centro de detención el 7 de diciembre, la niña ya no respiraba. Un médico la atendió y tenía más de 40 grados de fiebre, por lo que fue trasladada al hospital en El Paso, mientras que los agentes llevaban a su padre en coche.

Ya en el hospital, un escáner detalló una inflamación en el cerebro. Fue diagnosticada de fallo hepático. Entró en paro cardíaco y los médicos lograron reanimarla. Pero nada pudo hacerse, porque ya el sábado, la niña había fallecido.

Ahora empiezan las cuestiones más extrañas del caso. El Departamento de Seguridad de Fronteras (CBP) dio a conocer el hecho cinco días después en una nota de The Washington Post. En ella los agentes aseguran que la niña llevaba “llevaba días sin comer ni beber” y que la causa de muerte era la deshidratación. Pero el padre ofreció una tesis distinta, al asegurar a los diplomáticos de Guatemala, que en el trayecto los coyotes les habían dado de comer pollo y fruta.

Luego de la muerte de su hija, Caal se mostró muy afectado y los agentes lo regresaron a Lordsburg. Decidieron separarlo del resto y darle espacio, hasta que lo dejaron en libertad el lunes 10, por razones humanitarias. Actualmente está en un albergue para inmigrantes en El Paso.

Caal solicitó en el Consulado de su país, que le permitiesen despedirse del cuerpo de hija, algo que pudo hacer el viernes 14. La autopsia de la menor tardará una semana en concretarse por lo que el cónsul ha solicitado prudencia en el caso. El cadáver de la niña regresará a Raxruhá, en Alta Verapaz, Guatemala donde le espera su madre, mientras que Nery aún no decide si regresar a casa o perder la oportunidad de pedir asilo. @mundiario

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