El Ejército y la Policía de Guatemala disuelven la caravana migrante hondureña tras disturbios

Hondureños.
Caravana de inmigrantes hondureños camino a Guatemala y México para llegar, sin éxito, a Estados Unidos / Univisión.
Se evidencia que podría detonar una crisis diplomática entre Ciudad de México, Ciudad de Guatemala y Tegucigalpa si no se llega a un mecanismo consensuado para evitar más inestabilidad social en la frontera de los dos primeros.
El Ejército y la Policía de Guatemala disuelven la caravana migrante hondureña tras disturbios

La eclosión de una crisis migratoria, e incluso humanitaria, en América Central, ya es casi inminente. Las huidas masivas de comunidades humanas enteras y cientos de familias de la miseria, la precariedad y la pobreza en las naciones centroamericanas, sumidas también en la inseguridad y en la ineficacia de sus Gobiernos, son ahora la constante en la arriesgada ruta que atraviesa Honduras, Guatemala y México rumbo al codiciado destino final: Estados Unidos.

Y es que Guatemala se convirtió en el nuevo muro de la caravana migrante de ciudadanos procedentes de Honduras, que emprenden una larga travesía a pie desde su país rumbo a México para entrar por la peligrosa y muy vigilada frontera con EE UU. Esto ocurrió después de que militares y agentes de Policía de Guatemala disolvieran a los migrantes que habían sido retenidos en medio de una carretera a 250 kilómetros de la frontera de ese país con México. Al no poder avanzar e incluso tener que retroceder en su objetivo de llegar a EE UU, algunas personas perdieron la paciencia y comenzaron a lanzar piedras y palos a los militares hiriendo a dos de ellos. 

Entonces, podría desencadenarse un estado de caos y tensión social en los pasos fronterizos entre Guatemala y México debido a la exasperación colectiva que se refleja en la frustración de los hondureños por no poder ingresar al último escalón antes de llegar a EE UU. Es un asunto de Estado y de seguridad binacional para los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador (México) y Alejandro Giammattei (Guatemala), todo esto bajo la omisión y el hermetismo del Gobierno de Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras.

Por su parte, la Policía respondió con disparos de fogueo y con los escudos obligando a los migrantes a sentarse en el suelo antes de ser subidos a camiones para ser llevados a la frontera con el fin de deportarlos a Honduras, según medios locales.

De este modo, las fuerzas militares y policiales cumplieron la orden hecha un día antes por el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, para que fueran detenidas “las personas que habían entrado ilegalmente en el país sin pasar los controles migratorios y, por tanto, tampoco sanitarios ante la pandemia del coronavirus, que obliga a toda persona que vaya a estar más de 72 horas en el país a presentar una prueba negativa de PCR o antígeno de coronavirus”, según un comunicado del Gobierno guatemalteco. 

De esta forma, se evidencia que podría detonar una crisis diplomática entre Ciudad de México, Ciudad de Guatemala y Tegucigalpa si no se llega a un mecanismo consensuado para evitar más inestabilidad social en la frontera de los dos primeros, pues los migrantes hondureños buscan pasar Guatemala y México hacia EE UU sin ningún tipo de legalidad migratoria o documento básico como un pasaporte, lo que amenaza los sistemas de atención social de esas naciones. @mundiario

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