El drama de las pateras

Inmigrantes en una patera. / RR SS.
Inmigrantes en una patera. / RR SS.
Existe la obligación de ayuda personal a los tripulantes de una embarcación en peligro, pero esto no quiere decir que vayamos ciegamente a por ellos sino al contrario: proteger sus vidas no acercándonos ya que se puede producir el efecto llamada. 
El drama de las pateras

Cada día está más claro que el drama de las pateras se solucionaría en los países de origen, dando a sus ciudadanos opciones de vida mínimas, en algunos casos hoy por hoy, una utopía. Pero noticias como las recibidas en el mes de mayo sobre la aparición de un cayuco en aguas de Trinidad y Tobago, en el Caribe, con el hallazgo de 14 cuerpos en avanzado estado de descomposición después de navegar más de 5.000 kilómetros, al parecer todos hombres, que habían partido de Mauritania, camino de Canarias y que una vez más por motivos bien de navegación, desorientación, estado del mar o simplemente inexperiencia en la navegación, dio al traste con el sueño de una vida mejor.

Casi a diario los que solemos navegar con algo de frecuencia por radio se escuchan los avisos de avistamiento de pateras en una zona determinada, que a lo largo de las horas va extendiendo su radio de acción y búsqueda a otras zonas de navegación. Un pam pam pam, que es el aviso que precede a la información de este tipo de emergencia, en los días de mar en calma, es algo normal en nuestras costas, con la diferencia de que, en el Mediterráneo, en donde hay riesgos como en el resto de las aguas, es una zona casi controlada, muy diferente a la problemática canaria, donde aparte de la considerable distancia entre el continente africano y las Islas, el viento y las corrientes hacen muy difícil la probabilidad de llegada. Si a esto le sumamos la inexperiencia de los patrones, a menudo uno más de los que se iban a embarcar, hace que a una buena parte de los que salen, ni siquiera se les dé por desaparecidos, ya que no hay registro de salida. Los viajes que a menudo llevan tras de sí, por kilómetros recorridos por tierra, sin rumbo fijo en algunos casos, hace que sus familias no den la alerta sobre estas desapariciones, que se pueden contar como miles a lo largo de cada año. De hecho, por las mismas fechas un carguero británico recogió otros 25 inmigrantes a 426 km de Gran Canaria.

Esto, si algún alumno mío lo está leyendo le sonará, el caso de un avistamiento, ya que aunque en el temario de la licencia de navegación no aparece, normalmente intento comentarlo, por el alto grado de probabilidad que hay de encontrar una patera.

Existe la obligación de ayuda personal a los tripulantes de una embarcación en peligro, pero esto no quiere decir que vayamos ciegamente a por ellos, sino al contrario proteger precisamente sus vidas no acercándonos, ya que se puede producir el efecto llamada, y es que si un tripulante de una patera se levante, se levantan todos, pudiendo producirse la escora de la embarcación y caída al agua. Teniendo en cuenta que no llevan chalecos salvavidas, no saben en muchos casos nadar y en algunos llevan bolsas, maletas atadas a su cuerpo, puede ser un compromiso más que importante no provocar con nuestra llegada esos daños. Los alumnos siempre dicen aquello de que pueden abordar nuestra embarcación para subirse, pero antes que eso pueden producirse todas estas circunstancias.

Ante un avistamiento recordar llamar al teléfono de Salvamento Marítimo 900.202.202, o bien por radio a través del canal 16, aunque si llamamos a emergencias 112 podemos de la misma manera comunicar la zona donde nos encontramos, etc… recibiendo las pertinentes instrucciones de personal, que tienen experiencia sobrada en estos casos y que ni nos podrán en peligro, ni nos abandonarán con el problema.

Siempre acercarse a la zona quedándonos cerca, pero haciéndoles ver que nuestra intención no va a ser acercarse de primera hora, hasta recibir instrucciones, señalar claramente que deben permanecer sentados y nunca tomar la iniciativa, esperar a comunicar con Salvamento. Preparar los cabos de remolque por si fuesen necesarios, no tener que montar nada una vez comencemos a realizar lo que nos soliciten desde la radio o móvil, dando la posición lo más clara posible siempre para que si tienen que movilizar otros medios, no se pierda el tiempo que en el mar es fundamental.

Hay que tener en cuenta que el tráfico de mercancías no siempre puede prestar ayuda, y para quien no conozca el por qué, comentarles lo que les digo a mis alumnos, imagínense un petrolero que avista una embarcación, desde el momento en el que lo ve, hasta el momento que haya podido frenar el buque pueden haber pasado unas decenas de millas náuticas, ya que la propia inercia del buque hace que se siga desplazando, dependiendo de la eslora y desplazamiento del buque.

Por una navegación segura. @mundiario 

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