Denuncian que regla de apelaciones convertirá la Corte de Inmigración en “una instancia de condena”
El sistema migratorio estadounidense sigue dando de qué hablar, pero de forma negativa y con un contexto de autoritarismo por parte de la Administración de Donald Trump en el marco de su política de tolerancia cero con la inmigración.
Y es que una nueva regla anunciada la semana pasada por el Departamento de Justicia ha vuelto a mostrar un plan que en 2018 barajó el entonces fiscal general Jeff Sessions, que buscó limitar el poder de los jueces de inmigración para acelerar las deportaciones.
Esto implica que la intromisión del Gobierno de Trump en el sistema judicial es evidente y notoria bajo el mecanismo de lobby por parte de los funcionarios jurídicos de su administración, a través de la figura del secretario de Justicia, con el objetivo de influir en los casos migratorios estudiados por jueces de la Corte Suprema.
En ese entonces Sessions firmó una orden provisional que estableció el estándar de “buena causa” para que los jueces pospongan o cancelen un proceso de deportación. La medida puso en peligro miles de casos cuyos titulares llevan años viviendo en el país, según reseñó la cadena Univisión.
“El resultado de esta propuesta de regulación, que tiene 88 páginas, es deprimente. Le concede amplios poderes a un burócrata, a un político seleccionado por el gobierno coloca entre sus manos poder e independencia para tomar decisiones rápidas, vertiginosas en sacrificio del debido proceso”, explicó Rebeca Sánchez-Roig, una abogada de inmigración que ejerce en Miami (Florida), en una entrevista a ese medio.
La estrategia de Trump para convertir la migración en cosa del pasado en Estados Unidos sigue avanzando y expandiéndose en la medida que su administración hace lobby y negociaciones en las altas esferas del poder en Washington para cerrar todas las vías jurídicas a la comunidad migratoria con estatus ilegal o indocumentado en el país. @mundiario