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MUNDIARIO

Ya no somos como antes

Mi amigo Obdulio quiere convencerme de que los cubanos que hemos emigrado a la Capital del Sol ya no somos el bloque monolítico que éramos en el pasado. Aquí les dejo su opinión. / Texto de Humor de DosBufones.com

Ya no somos como antes
Tan protegido como Asdrúbal. / freepik.com
Tan protegido como Asdrúbal. / freepik.com

Mario Barros

Escritor humorístico.

Existe en el resto de los Estados Unidos y el mundo la percepción de que los cubanos de Miami somos una caterva de conservadores, republicanos, amantes del Trump y de los pastelitos de guayaba. Pura fantasía tropical, menos lo de los pastelitos.

Los tiempos en que los Miami Cubans se agrupaban en el mismo color del espectro político son cosa del pasado. Hoy día hay una gran variedad de pensamiento en esta urbe. Aunque, a decir verdad, aún quedan muchos cubanazos auténticos e irreductibles, para quienes el más leve avance social es señal inequívoca de que la invasión comunista está a punto de desembarcar en las sagradas arenas de South Beach.

Todo eso me trae a la mente a un amigo de Facebook al que llamaré Asdrúbal. Resulta que el hombre, enemigo acérrimo de todo lo que huela a liberalismo y admirador incondicional del presidente, ha osado exhibirse en su perfil feisbuquiano con... (¡agárrense...!) ¡mascarilla y careta de plástico cubriéndole la cara! ¡Horror! ¡Vaya contradicción ideológica!

Cuando vi la foto, no pude menos que preguntarle:

—¿Qué pasa, Asdrúbal? ¿Estás rechazando el mensaje de nuestro egregio líder? Porque, según él, cubrirse el rostro en tiempo de pandemia es tan antipatriótico como ponerse un hijab.  

A lo que mi amigo me respondió:

—Bueno Obdu, a mí me gustaría complacer al presidente. ¡Pero los casos del virus siguen aumentando y yo tengo que protegerme, chico! ¿Quién va a traer el billete a la casa si me enfermo? ¡El chequecito de los $1,200 no alcanzó ni pa pagar la renta! Que me perdone Trump, yo lo amo. ¡Pero la lealtad tiene un límite, brother!

La respuesta de Asdrúbal me dejó pensando. ¿Cómo puede actuar así? ¿A dónde han ido a parar las enseñanzas del exilio histórico? ¿Y los principios, qué...?

Luego de un rato de profundas cavilaciones, me convencí de que mi amigo es un ejemplo vivo de que los cubanos de ahora no somos como los de antes, lo admitamos abiertamente o no.

Creo que, si en algo nos parecemos, es en la pasión por los pastelitos de guayaba. @mundiario