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MUNDIARIO

El papel higiénico y la personalidad

Nuestro amigo Obdulio nos trae hoy un interesante tema de psicología, redactado por él de punta a cabo. Si esto sigue así, voy a tener que cederle la columna. En serio. / Texto de Humor de DosBufones.com

El papel higiénico y la personalidad
Rollo de papel. / vectorstock.com
Rollo de papel. / vectorstock.com

Mario Barros

Escritor humorístico.

Nada mejor en estos tiempos de enclaustramiento que repasar temas de psicología como forma de superación personal. No sé ustedes, pero a mí me resultan fascinantes. En los últimos días he vuelto a leer uno de mis favoritos y lo he disfrutado tanto como la primera vez. Se trata de una investigación sobre la relación entre el papel higiénico y la personalidad. Su autora es una eminente terapeuta de apellido Carle. De más está decir que me he convertido en su fan número uno.  

La Dra. Carle asegura que las personas que ruedan el papel sanitario por encima del palito son más dominantes que las que lo hacen por debajo del mismo. ¿Quién nos lo iba a decir? Todos estos años pensando que somos de una forma y de pronto este as de la ciencia nos demuestra que podemos ser todo lo contrario. ¡Genial! Es, sin duda, una teoría brillante que tendrá enormes repercusiones en el análisis del comportamiento humano.

No obstante, creo que al trascendental análisis de la Dra. Carle le falta una variable importantísima: ¿Cómo se clasifican aquellas personas que carecen de papel higiénico y, por lo tanto, no tienen la menor idea de cómo ponerlo en el palito?

Quisiera ver a la eminente terapeuta tratando de explicar la personalidad de esos individuos, que no son pocos, por cierto. A manera de ejemplo, durante décadas, cuando a los cubanos les preguntaban sobre el papel sanitario respondían extrañados: “¿Qué es eso?” Algo similar ocurrió con los venezolanos. Imagino que suceda también en otros países.

Incluso en este Miami, recluido y tropical, ocurre.

Hasta hace muy poco, yo era un consumidor diario de papel higiénico. Lo usaba hasta tres veces al día. Lo conocía bien, incluso puedo asegurar que teníamos una buena amistad. Sin embargo, noto que últimamente anda socialmente distanciado. Lo noto ausente, perdido, hasta tal punto, que su presencia en mi vida se reduce a la foto de un rollo blanco y mullido como fondo de pantalla en mi laptop.

Créanme que por mucho que he tratado, no he logrado usarlo sin dañar la máquina.

Temo que, si las cosas siguen así, dentro de poco volveré a ser uno de aquellos cubanos que preguntaba: “¿Qué es eso?”

Estoy seguro que la Dra. Carle diría que soy un despersonalizado. @mundiario