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MUNDIARIO

Obdulio y el fin de la pornografía

Mi amigo va a empezar una cruzada contra un enemigo muy poderoso y lo mejor es que lo está haciendo solito en alma. Debe tener los cables ligeramente cruzados. / Relato de Humor

Obdulio y el fin de la pornografía
Hagamos el amor y no la pornografía. / Obdulio Duparol
Hagamos el amor y no la pornografía. / Obdulio Duparol

Mario Barros

Escritor humorístico.

El Obdu llega hoy a mi casa justo en el momento en que sirvo el café, pero eso es lo usual en él. Lo inusual es que viene enfundado en una rígida armadura medieval. Debiera sorprenderme, pero no hay mucho que me sorprenda de mi amigo a estas alturas del partido.

—¿Y eso? ¿Te escapaste de una serie sobre la corte del Rey Arturo?

—No.

—¿Vienes a pedirme mi opinión sobre tu disfraz entonces?

—Tampoco. Y esto no es un disfraz, sino una armadura auténtica.

—¡No me digas! ¿Quién te la regaló? ¿El Cid Campeador?

—¡No me la ha regalado nadie, chico! La compré en una tienda de antigüedades.

—¡Wow! Así te habrá costado…

—Tenía un 70% de descuento. 

—Toda una ganga. ¿Y qué te propones?

—Estoy listo para entrar en combate.

—¿Contra quién?

—La pornografía. Me parece que es demasiado, sobre todo en internet. Hay que ponerle coito. Digo, coto.

—Mmm… ¿Te das cuenta que con eso coartas la libertad de expresión? 

—Ta bien, pero no hay que exponer a los chicos a cosas que deberían aprender de mayores.

—En eso tienes razón. ¿Y cómo piensas combatirla?

—Empezaré por el vocabulario. Voy a proponer un referéndum para prohibir toda palabra, término o frase que tenga que ver con el sexo y sus derivados. No más pene, vulva, senos, testículos y todo lo demás, incluidas las formas vulgares de referirse a ellos, por supuesto.

—Ya. ¿Y qué resuelves con eso?

—Pues que la gente tendrá que usar definiciones, descripciones y paráfrasis para tratar la temática sexual. Por ejemplo, si en lugar de pene, tienes que decir órgano reproductor masculino, ya estamos hablando de sustituir dos sílabas y cuatro letras por veintiséis letras y once sílabas. Las personas tendrán que emplear mucho más tiempo para hablar y/o escribir de sexo y se les hará más complicado. Conclusión: en estos tiempos en que todo es fácil y rápido, la gente se va a aburrir y la pornografía morirá por sí sola.

Me quedo mudo durante veintisiete segundos, admirado de la sapiencia de mi amigo. Pero todavía me queda algo por preguntarle al Obdu:

—¿Y para eso tuviste que ponerte una armadura medieval?

—¡Es simbólico, viejo! ¿Cuándo acabarás de entenderlo?

Este Obdulio nunca deja de asombrarme. @mundiario