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MUNDIARIO

La oración

Hoy nuestro amigo Obdulio nos relata algo que, según él, pudo haber ocurrido en cualquier templo estadounidense esta semana. / Texto de Humor de DosBufones.com

Caricatura de Cris.
Caricatura de Cris.

Mario Barros

Escritor humorístico.

El anciano sacerdote levantó las manos y se dirigió a los feligreses:

—Oremos.

Con los ojos cerrados, el clérigo comenzó a rezar mientras el resto de la congregación lo imitaba.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre...

Tantas veces había recitado la oración, que, en ocasiones, lo hacía de manera automática, mientras sus pensamientos deambulaban por algún otro vericueto mental.   

Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas...

La noche anterior había presenciado el debate presidencial por televisión y todo lo que vio y escuchó le seguía dando vueltas en la cabeza. “¿Será posible que todavía haya gente que quiera votar por ese señor...?”

...como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

Entonces ocurrió lo inesperado:

No nos dejes caer en la tentación y líbranos del Trump...

El cura se quedó paralizado. Abrió los ojos y miró a los fieles, que, boquiabiertos, le devolvían la mirada sin saber qué hacer o decir.

El suspenso duró unos segundos, hasta que una viejita sentada en primera fila se volvió hacia los parroquianos y, puño en alto, gritó a todo pulmón:

—¡AMÉN!

En un coro atronador, la congregación entera hizo eco a la palabra sagrada.

Entonces el sacerdote, sonriendo suavemente, se persignó, y musitó:

—Amén. @mundiario