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MUNDIARIO

Cuidadito, compay... gato

Mi amigo del alma está convencido de que lo mejor de esta era de la súper-información es que nos enteramos al instante de la mayoría de las ideas brillantes… y todas las estupideces. / Texto de Humor de DosBufones.com

Cuidadito, compay... gato
¿Qué me miras? / Leonardo Jarro
¿Qué me miras? / Leonardo Jarro

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Mario Barros

Mario Barros

El autor, MARIO BARROS (Lenguaviva) es profesor universitario, comediante y escritor humorístico cubano-americano. Está en Facebook (Mario Barros Lenguaviva) y, a través de su amigo Obdulio, en Instagram (obdulioduparol). @mundiario

Obdulio viene hoy a visitarme, y lo hace tarareando una guaracha de un célebre compositor cubano de antaño.  

—¿Te levantaste en modo Ñico Saquito, Obdu?

—Sí. ¿Te acuerdas de esa canción, “Cuidadito, compay gallo”?

—Claro. Hubiera sido muy polémica en estos días. Habla de un gallo con tendencias homosexuales...  

—Así es. Pues resulta que la guarachita le pega perfectamente a algo que vi en internet ayer.

—¿Qué? ¿Un gallo gay?

—No. Un reportaje de unas chicas que quieren apartar a los gallos de las gallinas porque las violan y eso resulta traumático para ellas.

—Ah, ya veo. Pero la naturaleza es así.

—Por supuesto. De acuerdo con la lógica de las muchachas, los perros no debieran estar con las perras, ni los gatos con las gatas, ni los caballos con las caballas… perdón, con las yeguas.

—Efectivamente. El apareamiento entre los animales puede ser traumático.   

—Pero lo que las chicas del reportaje no valoran es que hay machos en la naturaleza que se sacrifican por amor.

—¿Como cuáles, Obdu?

—El macho de la mantis religiosa y el zángano del panal de abejas, por ejemplo. ¡Esos dan la vida por estar con sus parejas y nadie los defiende, chico!

Me quedo pensativo y cabizbajo durante diecisiete segundos, analizando lo rápido que se extinguiría la vida en el planeta si hubiera separación total por concepto de género. Entonces levanto la cabeza para hablarle a mi amigo, pero ya es tarde. Lo veo cruzar el umbral de la puerta y alejarse, tarareando la canción del gallo, en la tarde miamense.

Este Obdulio nunca deja de asombrarme. @mundiario