Virginia Giuffre, la víctima que puso en el foco a Epstein y al expríncipe Andrés

El expríncipe Andrés junto a Virgina Giuffre y Ghislaine Maxwell. / Virginia Roberts.
Su historia, marcada por los abusos desde la infancia y por una larga batalla judicial, terminó trágicamente en abril de 2025, cuando se suicidó a los 41 años.

Virginia Giuffre fue la primera víctima que puso nombre y apellido a la red de explotación sexual de Jeffrey Epstein. También es la única mujer cuya identidad ha trascendido públicamente en relación con las acusaciones contra el expríncipe Andrés. Su historia, marcada por los abusos desde la infancia y por una larga batalla judicial, terminó trágicamente en abril de 2025, cuando se suicidó a los 41 años.

Convertida en símbolo internacional de las víctimas de trata, Giuffre relató en sus memorias póstumas, Nobody’s Girl: A Memoir of Surviving Abuse and Fighting for Justice, cómo conoció al financiero estadounidense y a su colaboradora, Ghislaine Maxwell, cuando tenía 16 años. Un año después, siendo todavía menor de edad, fue presentada a Andrés Mountbatten-Windsor, entonces duque de York, que tenía 41 años.

El encuentro con Andrés

Según su testimonio, el primer encuentro tuvo lugar el 10 de marzo de 2001 en Londres, adonde viajó junto a Epstein y Maxwell. En el libro, Giuffre describe una escena en la que el príncipe británico la trató con aparente cordialidad, pero desde una posición de privilegio que, según ella, marcó el tono del episodio. Al día siguiente recibió 15.000 dólares de Epstein junto a una felicitación por parte del financiero.

Un mes más tarde se produjo el segundo encuentro en Nueva York, en una de las propiedades de Epstein. Allí se tomó la fotografía que se convertiría en una de las imágenes más icónicas del caso: Andrés abrazando por la cintura a Giuffre, con Maxwell al fondo. El tercer episodio, según su relato, ocurrió en la isla privada de Epstein.

En 2021, Giuffre presentó una demanda civil contra el exduque de York por agresión sexual. En febrero de 2022 ambas partes alcanzaron un acuerdo extrajudicial multimillonario. La cifra exacta nunca fue oficial, aunque medios británicos estimaron que rondaba los 14 millones de euros. El pacto evitó un juicio que habría supuesto un terremoto institucional para la monarquía británica.

Mar-a-Lago, el inicio de la red

La relación de Giuffre con Epstein comenzó en Mar-a-Lago, el club privado propiedad de Donald Trump en Florida, donde trabajaba gracias a su padre. Fue allí donde Ghislaine Maxwell se fijó en ella y la invitó a conocer a Epstein. Según su testimonio, aquel encuentro derivó en abusos que marcaron el inicio de años de explotación.

Desde entonces, acompañó al financiero en viajes y eventos. En sus palabras, muchas de las jóvenes captadas compartían un perfil vulnerable: menores de edad, procedentes de entornos desfavorecidos o sin red de apoyo. Giuffre describió a Epstein como un “maestro de la manipulación” que aparentaba ofrecer oportunidades mientras ejercía control y coerción.

Su propio pasado estaba atravesado por la violencia. Nacida en 1983 en Sacramento (California), denunció haber sufrido abusos desde la infancia y haber vivido en la calle durante la adolescencia. A los 19 años se trasladó a Tailandia, donde conoció a Robert Giuffre, con quien tuvo tres hijos y se estableció en Australia.

De denunciante anónima a rostro público

En 2009 denunció a Epstein bajo el seudónimo de Jane Doe 102. En 2015 decidió romper el anonimato y se convirtió en la primera víctima en hacer pública su identidad. Fundó la organización Speak Out, Act, Reclaim —antes Victims Refuse Silence— para apoyar a supervivientes de trata y explotación sexual.

Su caso marcó un antes y un después en la percepción pública del escándalo Epstein y tuvo consecuencias directas en la Casa Real británica. La entrevista concedida por Andrés a la BBC en 2019, en la que intentó defenderse, agravó la crisis reputacional. Finalmente, fue apartado de sus funciones oficiales y perdió sus títulos militares y patronazgos.

En octubre de 2025, el rey Carlos III retiró el título nobiliario a su hermano, en un gesto que evidenció la profundidad del daño institucional.

“Nunca fue un príncipe”

La familia de Giuffre ha mantenido una posición firme desde su fallecimiento. Tras la apertura de investigaciones en el Reino Unido, agradecieron públicamente la actuación policial y subrayaron que “nadie está por encima de la ley”. “Nunca fue un príncipe”, afirmaron en referencia a Andrés.

La figura de Virginia Giuffre permanece como uno de los rostros más visibles del caso Epstein. Su testimonio impulsó procesos judiciales, acuerdos millonarios y una revisión pública sin precedentes sobre poder, privilegio y rendición de cuentas. Su historia, más allá de su trágico final, se ha convertido en un referente en la lucha contra la explotación sexual y en un capítulo clave de una de las mayores crisis contemporáneas de la monarquía británica. @mundiario