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Taylor Swift se sincera sobre su batalla contra los trastornos alimenticios 

“Veía una foto mía y pensaba que mi barriga era demasiado grande, o… alguien decía que parecía que estaba embarazada… y eso me llevaba a pasar un poco de hambre; dejaba de comer”, ha confesado la famosa para Miss Americana, su documental de Netflix.

Taylor Swift se sincera sobre su batalla contra los trastornos alimenticios 
Taylor Swift, cantante. / Instagram.
Taylor Swift, cantante. / Instagram.

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Ibed Méndez

Ibed Méndez

La autora, IBED MÉNDEZ, es licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual. Escribe en MUNDIARIO, donde también coordina el área de Política & Economía y la edición AMÉRICA. @mundiario

Tenemos que admitirlo: estamos contando los días para que finalmente se estrene Miss Americana, el documental que Netflix ha producido para Taylor Swift.

El gigante del streaming ha adelantado que la cantante ha abierto su corazón para la producción, no solo al hablar sobre su carrera, su faceta como artista y compositora, las enfermedades de su madre o los premios que ha recibido, sino también de otros temas mucho más personales que, hasta ahora, no se había animado a confesar: como su terrible batalla contra los trastornos alimenticios.

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En el documental, que ya ha sido estrenado en el festival de Sundance de 2020, la intérprete de Lover revela que durante años ha estado lidiando con su físico, apariencia, y el estigma de “perfección” que persigue a todas las celebridades.

“Veía una foto mía y pensaba que mi barriga era demasiado grande, o… alguien decía que parecía que estaba embarazada… y eso me llevaba a pasar un poco de hambre; dejaba de comer”, ha recordado la famosa. “Recuerdo que cuando tenía 18 años me vi por primera vez en la portada de una revista. Y el titular decía, ‘¿Embarazada a los 18?’. Había sido porque llevaba algo que hacía que mi barriga no pareciese plana. Así que lo asumí como un castigo”, agrega.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Swift también recuerda que comenzó a llevar su relación con la comida con la misma filosofía que aplicaba en otras cosas: “si me daban una palmadita, lo registraba como algo bueno, si me castigaban, era algo malo”.

“Y entonces iba a una sesión de fotos y estaba en el probador y alguien de la revista me decía, ‘Oh, Dios, es increíble que quepas en las prendas de muestra. ¡Normalmente tenemos que modificarlas, pero contigo podemos sacarlas del desfile y ponértelas! Y para mí eso era una palmada en el hombro. Hice ese razonamiento tantas veces, que empecé a pensar en términos de elogios y castigos, también cuando se trataba de mi cuerpo”, lamenta.

En otra entrevista, Taylor ha explicado que le costó mucho tiempo llegar a sentirse lo suficientemente cómoda como para hablar sobre esta dura situación. “No sabia si me iba a sentir cómoda hablando sobre la imagen que tengo sobre mí misma o sobre todo eso por lo que he pasado porque fue muy tóxico para mí; mi relación con la comida y todo eso”, aseguró la estrella a Variety. “Pero la manera en la que Lana (la directora del documental) lo cuenta, tiene sentido. No he hablado tanto como debería sobre este tema porque hay mucha gente que podría hacerlo mucho mejor que yo. Pero ahora sé que estoy contando mi experiencia”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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