“Las personas sordas no somos mudas”: el discurso que convirtió a Miriam Garlo en símbolo de los Goya
Garlo da vida a una mujer con discapacidad auditiva que afronta un embarazo junto a su pareja oyente. La historia explora los miedos vinculados a la maternidad, la comunicación y la vulnerabilidad, en un relato donde la intérprete equilibra fuerza y fragilidad con una intensidad que ha sido ampliamente reconocida por la crítica.
“Sin comunicación no hay respeto”
“Es un sueño que se ha hecho realidad”, comenzó diciendo la actriz al recoger el galardón. Tras agradecer a productores, equipo y familia, quiso dedicar el premio a la comunidad sorda:
“Quiero compartir el premio con todas las personas con discapacidad, especialmente con la comunidad sorda. Este premio es para las mujeres sordas, las que han sido madres y las que no, porque a la violencia obstétrica hay que añadirle la violencia de la invisibilidad: sin comunicación somos muebles, sin comunicación no hay respeto, y sin respeto somos un fracaso como sociedad”.
Su intervención fue aplaudida por visibilizar una realidad poco representada en el audiovisual español y por recordar que “las personas sordas no somos mudas”, una frase que resonó con fuerza tanto dentro como fuera del auditorio.
Durante su discurso también tuvo palabras de agradecimiento para su compañera de reparto y para Álvaro Cervantes, premiado esa misma noche como Mejor Actor de Reparto, así como para la directora de la película.
Más allá del cine: activismo y representación
Nacida en Molina de Segura (Murcia) en 1984, Garlo no solo cuenta con trayectoria en cine y teatro, sino que mantiene una firme actividad reivindicativa en materia de accesibilidad e inclusión. Ha denunciado en distintas ocasiones las barreras formativas y profesionales que enfrenta la comunidad sorda en la industria cultural, reclamando una representación auténtica y oportunidades reales.
Su victoria se impuso frente a otras nominadas de la categoría, consolidando uno de los debuts más sólidos del año en el cine español.
Un premio que impulsa el talento emergente
El Goya a Mejor Actriz Revelación se incorporó en 1995 para distinguir interpretaciones destacadas en primeros papeles relevantes. Desde entonces, la categoría ha servido de trampolín para nombres que después consolidaron brillantes carreras.
Entre ellas destaca Laia Marull, única intérprete que ha logrado ganar en las tres categorías interpretativas femeninas: Revelación por Fugitivas, Protagonista por Te doy mis ojos y Reparto por Pa negre.
Con su discurso y su trabajo en Sorda, Miriam Garlo no solo suma un cabezón a su carrera: coloca en el centro del debate la necesidad de una industria más inclusiva, donde la diversidad no sea una excepción, sino parte estructural del relato cultural. @mundiario