El movimiento FreeBritney, encabezado por la madre de la cantante

Britney Spears, cantante. / IG @britneyspears
Britney Spears, cantante. / El Heraldo.
Legalmente, Britney Spears sigue bajo la tutela legal de su padre Jamie Spears a pesar de tener ya 38 años.
El movimiento FreeBritney, encabezado por la madre de la cantante

En 2008, tras una serie de episodios preocupantes en la vida de la cantante debido al consumo de alcohol y drogas y a su mala salud mental, el Estado de Los Ángeles concedió a Jamie Spears la tutela sobre su hija, que tenía en ese momento 27 años. Este tipo de derechos se conceden normalmente sobre personas mayores con problemas de demencia senil o que están incapacitados casi por completo, de modo que a pesar de ser adultos, hay otra persona responsable de ellos que puede tomar decisiones legales en su nombre y limitar sus acciones.

Ayer, la madre de la superestrella acudió al rescate, pidiendo tomar parte también en la tutela de su hija. El año pasado, la autoridad sobre las finanzas y la vida de Britney que tenía su padre quedó temporalmente suspendida alegando motivos de salud, y traspasada a su manager (elegido por Jamie Spears, pues ella no tiene permitido escoger a sus representantes), y su madre aprovechó la primera ocasión en doce años para auxiliar a su hija. Su intención, asegura, es dar más libertad económica a Britney, que a pesar de generar  alrededor de 130 millones al año, no tiene autoridad para usar ese dinero. Recibe una “paga” de 1.500 dólares semanales, pero no puede gastar más sin la autorización de su padre, del mismo modo que no puede salir de casa, utilizar las redes sociales o estar en contacto con nadie sin su conocimiento y aprobación.

Lynne Spears, pide a la Corte Suprema de Los Ángeles poder en la toma de decisiones respecto a las finanzas de su hija mayor, lo que incluye delimitar la libertad con la que esta puede disponer de su dinero, los fondos reservados para los hijos de la cantante, y cómo será distribuído su patrimonio tras su muerte, algo que en la actualidad estaba en manos de su padre.

Britney, que comenzó su carrera en Brodway a los 2 años y no ha parado desde entonces, sufrió en 2007 su mayor crisis hasta el momento. Trabajaba a un ritmo frenético y en la década de los 2000 fue la persona más fotografiada por los paparazzi. En el documental Britney Spears Breaking Point (2019), reconocen que sus propios guardaespaldas hacían tratos con los fotógrafos para permitirles obtener imágenes de la estrella a cambio de una comisión de lo que sacasen por la fotografía. Britney, con un ritmo de vida y trabajo asfixiantes y con todo el mundo sacando tajada de su trabajo, cayó en 2007 en un infierno que la llevó a su famoso “mental breakdown”. Se afeitó a sí misma la cabeza tratando de tomar el control sobre algo en su vida, y la fotografía de su cabeza rapada es a día de hoy la fotografía hecha por un paparazzi más cara jamás vendida (medio millón de dólares). La noticia generó todo un escándalo, y fue en 2008 cuando el padre de la cantante pidió su tutela al juez.

Al principio se trataba de una custodia temporal, pero en 2009 le adjudicaron la tutela permanente. El hashtag #FreeBritney, muy usado en redes sociales desde 2019 perdió impacto cuando el equipo de publicistas de la cantante (siguiendo las indicaciones de su padre, pues ella no tenía autoridad para hacerlo) eliminó todo rastro de la etiqueta en Twitter con ayuda de la compañía. El movimiento, que fue apoyado por otras famosas como Paris Hilton o Miley Cyrus, pretendía llamar la atención sobre cómo el estar bajo la tutela de su padre a los 38 años sólo sirve para que otros se puedan aprovechar de ella y limitarla como persona, explotando su trabajo como consideren necesario para la obtención de beneficio económico sin que ella pueda hacer nada al respecto. Habrá que estar pendiente de qué dice el juez sobre la petición de Lynne Spears hecha ayer para saber qué deparará el futuro a la estrella. @mundiario

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