Guillermo de recepcionista y Kate en su perfecto papel de princesa

Kate Middleton y Guillermo, príncipes de Gales. / @KensingtonRoyal.
Los príncipes de Gales estuvieron casi un mes fuera de los focos, a excepción de una breve aparición por la misa de Pascua, en unas breves vacaciones con sus hijos. Han reaparecido en Birmingham donde fueron la ilusión de los presentes.

El príncipe Guillermo y Kate Middleton estuvieron un mes fuera de los focos aprovechando el spring break del colegio de sus hijos para aprovechar unas vacaciones rápidas en familia antes de meterse de lleno en la coronación de Carlos III. Apenas se les vio en la misa de Pascua donde acudieron junto a los Reyes y el resto de la familia. 

Como primer acto de vuelta, los príncipes de Gales eligieron realizar un viaje a la ciudad de Birmingham para cumplir con una jornada de actos culturales, donde protagonizaron varios momentos de los más divertidos y dejaron contentos al público presente.

Parece que Guillermo está dispuesto a demostrar que algunas de las afirmaciones que hizo su hermano en su reciente libro biográfico no son del todo ciertas, y por tanto, se mostró de lo más empático y natural ante los presentes. Fue durante su visita al Indian Streatery, un restaurante familiar indio ubicado en el centro de la ciudad. Allí, el futuro rey, sorprendió a todos al tomar una llamada y agendar una reserva para dos. El príncipe de Gales se mostró desenvuelto atendiendo las llamdas de algunos clientes. 

Guillermo y Kate se mostraron interesandos en los platos que servían, demostraron su pasión por la comida libanesa, por el curry e incluso, contaron a los presentes cuáles son sus bebidas predilectas. Kate es fan del tequila, mientras que Guillermo es más de vodka. 

Mientras Guillermo se hacía el divertido, Middleton desempeñaba su perfecto papel de princesa de Gales. Ningún pelo fuera de lugar y un look fantástico. Kate escogió un diseño color burdeos de Karen Millen, que consistió en un vestido híbrido que parecía en parte un abrigo con llamativas solapas, un lazo a la cintura y pliegues en la falda. Apenas se dejaba ver con el diseño, este se agotaba en el color burdeos en la página web, siguiendo sus versiones en verde y nude, quedando disponible una versión en negro con una rebaja de 300 a 220 libras. 

La princesa llevó el cabello suelo con suaves ondas, su sello particular, y conjuntó el diseño con salones de ante firmados por Gianvito Rossi en el mismo tono que el vestido, unos pendientes firma francesa Sézane y un collar con un colgante de oro amarillo. @mundiario