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En Galicia hay verbenas todo el año pero las salas de fiestas tuvieron un gran esplendor

De las verbenas al aire libre se pasó durante muchos años a los bailes en las salas de fiestas, con actuaciones de conjuntos, orquestas y las llamadas atracciones.

En Galicia hay verbenas todo el año pero las salas de fiestas tuvieron un gran esplendor
Sala de fiestas Rosa-Lar, en el norte de Lugo. / Facebook
Sala de fiestas Rosa-Lar, en el norte de Lugo. / Facebook

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Sito Sedes

Sito Sedes

Fue cantante de Los Satélites, entre otras orquestas. En Nostalxia, su último disco –en solitario pero en colaboración con Xoel López–, repasa temas que marcaron su trayectoria. Colaborador de MUNDIARIO.

Escribo para MUNDIARIO en una tarde de lluvia. Hace frío y no apetece salir a la calle, pero voy a iniciar mi viaje recordando las salas de fiestas de nuestra tierra, que conocí de la mano de Los Satélites. En Galicia hay verbenas todo el año pero las salas de fiestas tuvieron un gran esplendor. De las verbenas al aire libre se pasó durante muchos años a los bailes en las salas de fiestas, con actuaciones de conjuntos, orquestas y las llamadas atracciones.

Con aquellas carreteras de la época, Los Satélutes teníamos que salir de A Coruña al terminar la comida para llegar a tiempo a la sala de fiestas. Por ejemplo, a La Naranja, que estaba en Carballido (Alfoz, Lugo). Había que llegar primero a Mondoñedo, allí desviarnos a la izquierda para encontrarnos con un edificio que estaba pintado exteriormente de manera llamativa y siempre lleno de público. En toda esta zona, además, daba la impresión de que en cada casa había un músico. De ahí tantas bandas  buenas orquestas, como Maseda, Los Valles, Los Mejoranos... Seguramente compartiríamos actuación con alguna de estas orquestas y, por supuesto, al final del baile tocaba el regreso a casa con aquellas noches de invierno, pero en eso consistía nuestro trabajo de aquel entonces.

Un poco más hacia el norte estaba la sala Rosa-Lar, en Ribadeo (Lugo). Aquí siempre había dos orquestas para cada  festival. Hablo de salas en las que estuve cantando porque en la provincia de Lugo había, obviamente, muchas más.

En la provincia de Ourense estaba la Manchica saliendo de la ciudad hacia Celanova, la de Paulino en O Carballiño  y el salón de Amoeiro en el mismo centro del pueblo. En Pontevedra y provincia tenían muchísimas y muy buenas salas pero de estas hablaremos en otra ocasión. Todas fueron, en su momento, importantes para los músicos de la época.

Además de las actuaciones en las salas de fiestas estaban las propias de las verbenas, sobre todo en el verano, aunque las había –y hay– a lo largo de todo el año. La música en directo es sin duda alguna  parte importante en nuestras fiestas, sin perder de vista la importancia del buen alumbrado, los toldos, las rosquilleiras, las tómbolas y nuestros pirotécnicos, que tenían una gran responsabilidad y mucho riesgo.

Las ventiuna bomba de palenque el primer día de fiesta y a las ocho de la mañana te anunciaban lo que vendría más tarde: la misa solemne, la procesión, la sesión de fuegos de artificio con el público pendiente de que no cayese ningún cohete al suelo, la sesión vermouth... Luego durante la comida  vendrían los comentarios. Todavía quedan buenos pirotécnicos en Galicia.

En aquellos años era frecuente que se acercase algún componente de la comisión de fiestas para decirme: "Anúnciame por el micrófono que a las doce de la noche habrá una gran sesión de fuegos de artificio". Fueron muchos los pirotécnicos que conocí, como los Millarengo, Victor y Manuel, La Cabrita y los hermanos López en Soñeiro, cerca de A Coruña. Son los que mas conocía. También estaba la Pirotecnia López, de Os Anxeles, en Brión (A Coruña), el pirotécnico de Calo, gente que cuidaba muchísimo su trabajo. Sin música no habría fiesta pero sin fuegos y alumbrado nada sería igual.

Pronto, Los Capris

Para la próxima entrega ya tenemos protagonista: un gran músico que nació en Bermui (As Pontes, A Coruña) y que se llama Pedro Cupeiro. Fue el fundador del grupo Los Capris.

Una vez que me comprometí a contar historias de la música y de las orquestas solo les contaré aventuras y anécdotas de la gente que conozco y con la que compartí tantas verbenas. Es la manera de seguir adelante con esta serie que en Oviedo sigue con gran atención Alberto Rancaño, forofo de Los Satélites. Siempre está muy pendiente de MUNDIARIO. Todo por la buena música y por los buenos tiempos. @mundiario