Eva Sannum, la reina del amor

La fotografía que permanece en el archivo de los periodistas nacionales.
La fotografía que permanece en el archivo de los periodistas nacionales.
¡Los medios o la sociedad española descartaron a un rey enamorado! ¿No es reina toda aquella mujer que es amada?
Eva Sannum, la reina del amor

Yo, de cría, al margen de toda longeva tiranía, fui amamantada por la televisión. Compaginaba los estudios y los juegos con el cine, hasta el punto de ser engañada: me creí las películas, de ahí mis decepciones.

Al mismo tiempo, nunca tuve constancia de la lucha de género, ya que tenía claro que era superior a los chicos, y era libre de ser feliz.

Sin embargo, al crecer, te das cuenta de que tus padres no son perfectos, de que hicieron muchas cosas mal; al tiempo de que eres humana y no podrás con todo...

Veía también los programas del corazón sin darme cuenta de que me estaba imaginando en la alfombra roja, pensando que las celebridades son cósmicas, provenientes de todo ese mundo que me iba a comer.

Cuando lo de Lady Di, me dieron ganas de apedrear la pantalla. El periodismo no pudo disimular su mezquindad. Aún ahora, permanezco contrariada ante la presencia de Camila Parker entre las novedades, supongo que una vez que entiendo que así son las cosas.

Otro acontecimiento que me indignó, después del Prestige y el 11 de septiembre, fue la pedida de mano del príncipe. Pareció su último día de vida, y ya vemos que los medios lo tienen impedido.

El Príncipe Felipe nos había presentado a su novia, la modelo Eva Sannum, en un bonito acto en Suecia, acompañado de los reyes. A pesar de mis principios, hoy consolidados, escribo cuentos de hadas, y hasta entonces era monárquica.

¡Los medios o la sociedad española descartaron a un rey enamorado! ¿No es reina toda aquella mujer que es amada? ¡España se opuso a un porvenir de dicha y sinceridad!

Qué fructífero, además, habría sido unir nuestro país a la Suecia de la paz, pero en su lugar la Corona secuestró a los medios de comunicación (o viceversa...).

Una pretendiente se aprovechó de la polémica y se avalanzó a la depresión del monarca. En cuestión de nada, ya los teníamos casados.

Ahora que me he hecho mayor, veo que esas personalidades que aparecen son meros peleles, o que les asocian virtudes de las que carecen, solo en pos de hacernos pensar que nosotros, el pueblo, no podemos. Ya no me creo ni las noticias, me indignan, eso pésimos actores de la política, que son los únicos que pueden hablar. No me representan y no merecen ser únicos e intocables.

Llevo muchos años, más de diez, sin encender la televisión. Me doy cuenta de que me estaba comiendo el coco, o lo que pasa es que tengo una inteligencia superior que no la tolera.

Pero sigo creyendo en el amor, luchando con corazón. Por eso, mi reina siempre será Eva Sannum. El país que quiero es multicultural y respetuoso, sobre todo abierto y sincero, como la reina que no reinó.

Por mi parte, España no es mi país, ni mi ciudad es Mónaco... Y, además, nunca me casaré, pues a mi boda no pienso invitar a nadie. Yo he vivido muy lejos del privilegio, y ahora sé que yo tampoco reinaré, que mi cuento no llega a un final... Y es mejor así. @mundiario

     

Eva Sannum, la reina del amor
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