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Coto Matamoros: "Quintero y Sardá, dos personas fantásticas"

"Creo que es hora de reclamar a voz en grito: 'Libertad constituyente, ya'", proclama Coto Matamoros en esta entrevista concedida a MUNDIARIO.
Coto Matamoros: "Quintero y Sardá, dos personas fantásticas"
Coto Matamoros. / Telecinco
Coto Matamoros. / Telecinco

Coto Matamoros, escritor incomprendido, fenómeno de masas y estrella mediática, llegó a ser el personaje televisivo mejor pagado de Europa con cifras que aquí hoy solo están al alcance de Pablo Motos. Alejado de ese circo siniestro que muchas veces supone la TV, hoy tiene la gentileza que concederme una entrevista para MUNDIARIO.

– Señor Matamoros, saltó usted a la fama al presentar un libro en Crónicas Marcianas. Si no me equivoco ya ha publicado tres. ¿Se considera usted un intelectual? Y ¿cuál cree que es su mejor libro? Me han gustado sus memorias pero no consigo encontrar el libro de La Flor de Usera.

– Siendo que el analfabetismo secundario constituye una pandemia global como consecuencia de las sucesivas fases de industrialización que han culminado en la telefonía móvil, al tiempo que la cultura se ha ido reduciendo en su grandeza a simples estupideces, ahora es un arcón de frivolidades donde caben desde el cine de Echanove hasta la literatura de Boris Izaguirre, entenderemos con facilidad que la cultura hoy en día es la supresión de la cultura. Algo que se vende a un público hambriento de superficialidades que engulle meras actividades de entretenimiento envueltas en el certificado de autenticidad que suponen los billetes de los Presupuestos Generales del Estado. Por tanto, cualquiera que posea un intelecto dotado de sentido crítico y sepa construir una frase, será un intelectual. Decía George Steiner que un intelectual simplemente era "alguien, ya sea hombre o mujer, que lee un libro con un lápiz en la mano". 

Para el marxismo ortodoxo, la cultura dominante debe ser la cultura de quien gobierna. Es lo que se persigue y se consigue al crear una opinión pública común. Es decir, para que todo el mundo lo entienda; hacer común la cultura de Anabel Alonso.

La Flor de Usera es una novela cargada de inteligencia en la que su narrador, despectivo del mundo por desencantado, acaba por reconciliarse con el prójimo y como paso necesario y anterior consigo mismo. Supongo que estará descatalogada, después de haber sido explotada por cuatro editoriales. Creo recordar que la última en publicar una edición de bolsillo fue Random House Mondadori, así que ellos sabrán.

– ¿Ha habido, desde entonces, algún personaje televisivo mejor pagado que usted en la historia de Europa?

– Supongo que sí. Aunque para mí carece de importancia. Este aspecto nunca me generó aprecio alguno. Sacar pecho por haber ganado dinero en la edad de oro de la televisión, supondría una manifestación de vergüenza de uno mismo que causaría vergüenza ajena.

– Como puede leerse en sus memorias, vivió usted en Tenerife. Yo también viví en Tenerife y visito frecuentemente la República Dominicana. ¿Prefiere el ron de las Canarias o el ron dominicano? Y el tabaco, ¿cubano o dominicano?

– No tengo una memoria melancólica de Canarias. Ya entonces me pareció un cementerio de elefantes donde los pensionistas alemanes que establecían allí su segunda o tercera residencia. Compañías completas del Africa Korps, antiguas ratas del desierto, que eran invasores con la facultad de poder pasar doce horas al sol sin desintegrarse. Lo cual, hizo florecer una serie de negocios, para nosotros chocantes, que iban, desde la tienda especializada en productos de aloe vera, hasta la boutique exclusiva de bragas náuticas para homosexuales.

No bebo ron ni cuando cocino. Donde esté un Partagás 898 después de desayunar a media mañana que se quite todo. Aunque he de reconocer a los dominicanos, que algún "cigar club" trabajando la elaboración propia con hoja de contrabando está rozando la excelencia.

– Se llama usted José Antonio por José Antonio Primo de Rivera. Los políticos de antes, desde Primo de Rivera hasta por ejemplo Azaña tenían una obra respetable, ¿cree que a alguien se le ocurrirá ahora ponerle a su hija Irene por nuestra ministra Montero?

– Respetables nos parecen ahora. No lo serían tanto a ojos de su sociedad cuando uno murió fusilado y otro en el exilio. Hombres relevantes de una sociedad, sanguinaria por enferma de crueldad, que basaba sus análisis partiendo de sus prejuicios y sus pensamientos eran una mayonesa tóxica compuesta de ideas preconcebidas y frases hechas. Desgraciadamente, no hemos aprendido nada y hemos cambiado cero. 

Hoy vemos como Irena, nuestra ninistra de igual da, alimenta sus manifestaciones de un revanchismo que necesariamente es de abolengo, y apela al antifascismo como bálsamo de Fierabrás contra el coronavirus. Esto es el delirio de la mediocridad, una exhibición de ignorancia de todos los que demuestran desconocer el verdadero significado del término "fascista". Son analfabetos secundarios que intentan imponer su ideología radical dando coces al diccionario de la RAE. La mediocracia se organiza, los mediocres se adulan entre ellos, asegurando devolverse los favores mientras van cimentando el poder. Irena es un nombre que debe entonarse en re menor y que posee fonética rusa. ¿Por qué no?

– ¿Qué opinón tiene de nuestro actual Gobierno?

– Es la demostración palmaria de que nuestro sistema político está agotado. Lo único que cabe es seguir instalados en la corrupción y la prostitución intelectual de todos los partidos y políticos, o sustituir el sistema por otro que regenere una sociedad que en la modorra del bienestar ha sido corrompida desde su cúpula que es un anacronismo y una institución parásita.

Creo que es el mejor momento para poner en práctica y con carácter de urgencia una democracia real y verdadera. La Libertad Política Colectiva que desarrolló Antonio García Trevijano. Una idea de democracia en la que sea la ciudadanía quien construya el poder del Estado. Es decir, una democracia construida de abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo, sostenida en una Carta Magna que no sea papel mojado que posibilite un Estado de Derecho auténtico mediante el control de la ciudadanía sobre la clase política. Creo que es hora de reclamar a voz en grito: "Libertad constituyente, ya".

– He estado leyendo la biografía de Mike Tyson y hay ciertos paralelismo con la suya, por ejemplo, la historia curiosa sobre cómo surge el tatuaje y, al mismo tiempo, lo orgullosos que están ahora de habérselo puesto. Además de por estética, excentricidad y radicalismo ¿le ha servido a usted para algo más?

– Para alejar de mi vida a ese tipo de personas que son capaces de levantar un juicio sobre mí basándose en sus prejuicios sobre mi aspecto físico. Lo cual supone una bendición divina. Mi tatuaje simboliza un nexo de unión con Dios, así que se puede imaginar si debo estar contento y pecando de orgullo por mostrarlo.

– Otra de las coincidencias de usted con Iron Mike es que ambos nacen en familias humildes, saltan a la fama, hacen mucho dinero pero no tienen control del gasto y lo desperdician y derrochan. Usted ganaba unos doce mil euros al día en Crónicas y Tyson llegó a ganar cientos de millones de dólares y yo creo que ambos se lo merecían porque proporcionaban un espectáculo único, eran puro entretenimiento de masas. Desde esa época no ha habido a mi juicio ningún boxeador ni ningún fenómeno televisivo tan radical, que se metiera tanto en el personaje y proporcionase al público esa diversión desatada. ¿A qué cree que se debe?

– Mi secreto estaba en la provocación que producía en el pequeño burgués, lo que suponía una especie de fallo de pantalla que sacaba al espectador medio de un estado hipnótico en el que se sumía voluntariamente delante del televisor buscando de manera inconsciente la desconexión mental. Algo que debemos agradecer todos pues de esa manera evitamos el gasto de la Seguridad Social por el coste del consumo de betabloqueadores, somníferos y toda la gama de opiáceos necesarios para soportar la triste vida de los adictos a la telebasura.

MI gran diferencia con Mike Tyson, al margen de los beneficios económicos pues la distancia entre nosotros resulta sideral, es que él hizo realidad aquel sueño que ambicionaba, mientras que en mi caso  jamás ambicioné nada que pudiera relacionarme con la televisión. Además, él disfrutaba peleando físicamente con armarios empotrados de tres cuerpos, mientras que para mí suponía un suplicio pelear verbalmente con huelebraguetas.

– Elogia usted a Jesús Quintero y a Javier Sardá. ¿Quién le resulta mejor entrevistador y por qué los considera unos referentes?

– Existe una enorme diferencia entre ambos. Siendo dos grandes, me quedo con la sensibilidad de Jesús Quintero que es un inconformista que busca obsesivo y desesperado la perfección de una obra que ama, cuida, mima y siempre le resulta inacabada cuando a ojos vista, de cualquiera que sepa algo de esto, resulta magistral. Xavier Sardá es tremendamente rápido y actúa como si hubiera erradicado el riesgo de la duda, y esa actitud produce una ausencia de libertad en él que se refleja en el corsé de su entrevista. Por lo demás se trata de dos personas fantásticas.

Coto Matamoros, entre Félix y el autor de la entrevista. / Mundiario

Coto Matamoros, entre Félix y el autor de la entrevista. / Mundiario

– Sánchez Dragó, Julio Iglesias y usted tienen fama de ser muy fuertes en la cama. El secreto del primero es la retroeyaculación tántrica. Para entrevistar al segundo voy a tener que mover bastantes hilos ¿Cuál es su secreto?

– La obsesión de Sánchez Dragó por el sexo me lleva a pensar que hubiera querido ser un nuevo Moravia, un Navokov o incluso un Miller, pero la realidad es que es un personaje de Kawabata que por edad encajaría en La Casa de la Bellas Durmientes. Su autobombo presumiendo de un apetito elemental que se sirve crudo, resulta peripatético por mucho que lo intente disimular con el aliño ilusorio de lo tántrico.

Julio Iglesias es un anacronismo deliberado, algo extemporáneo, folclore mediterráneo, facilidad para oídos ineducados, marca España que suena en un ascensor tailandés o en un taxi peruano. Un producto para todos los públicos que ha sabido vender de manera magistral una imagen de conquistador que deja a Hernán Cortés a la altura del betún. Se sorprenderá cuando sepa que hace muchos años que afirma poder follar con la mente. Es un fenómeno. 

Mi caso es el del fantasma que desmontaría de tacada la sabiduría popular: "Dime de qué presumes y te diré de lo que careces". Lo cual nos convierte a los tres en fantoches risibles.

– Ampliando la pregunta de nuestro amigo Jesús, ¿Una copa de Mamajuana, un tiro o un polvo, señor Matamoros? 

– Un polvo, dos tiros y tres tequilas. @mundiario