Diana de Gales: una referente del feminismo

Diana de Gales, filantropa. RR SS.
Diana de Gales, filántropa. / RR SS.

Con varios escándalos encima, un divorcio, unos hijos y sin títulos reales, Diana de Gales se ganó el corazón de medio mundo y pasó a la historia como la primera princesa feminista.

Diana de Gales: una referente del feminismo

Diana de Gales estaba muy adelantada a su tiempo y tal vez, eso fue lo que jugó en su contra. Porque en tiempos modernos, ya no es un escándalo hablar sobre problemas alimenticios, infidelidades, miedos, timidez, depresión o hacerse autolesiones; y Diana sin quererlo, terminó contribuyendo a todas estas causas y más.

La princesa nacida en una familia acomodada y destinada a casarse en lo que parecía un cuento de hadas, ayudó a que cambiáramos nuestra forma de pensar y aunque hemos tardado, la sociedad puede estar agradecida con la primera princesa moderna del mundo.

 

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Diana pasó de ser la nuera de Isabel II y esposa del heredero al trono, a una mujer resuelta, divertida, valerosa, emotiva, poderosa e icono de la moda. Sus labores y pasión se extendieron por todo el mundo a pesar de haberse divorciado del príncipe Carlos y de su rígida familia. Porque entre el riesgo que la princesa sospesó cuando se divorció, corrían los de no ver sus a hijos asiduamente, quedar en lo ridículo, ser humillada por el poder de la Familia Real y perder la oportunidad de ser algún día, reina consorte del Reino Unido.

Pero para hacer frete a esto, Diana se armó de valor y sabiduría, dejó atrás cualquier miedo y enfrentó uno de los divorcios más polémicos de la historia. Se alejó de lo convencional, se quedó el título de Diana de Gales como sinónimo de que alguna vez estuvo casada con el heredero al trono y a cambio se ganó el título de Reina de Corazones, por el amor y respeto de millones de personas, logrando que su sombra opacara por completo a su exesposo y a toda su familia.

Fue una mujer que se acercó a los enfermos con SIDA, sin miedo o estigmas, celebró con las estrellas de moda, se paseó por destinos con poderosos y gente tan común como tú o yo; nunca dejó a sus hijos a un lado y les permitió vivir de una forma más normal, lejos de los lujos y el poder, transformó por completo la labor de una princesa y al día de hoy, es una referente en muchas formas: como ejemplo a seguir, como icono de la moda, como filántropa y como una líder fuerte y decidida.

Cuando falleció en 1997 de forma tan trágica, el mundo se paralizó, los británicos exigieron un funeral de Estado. Políticos, famosos, aristócratas y miles de seguidores asistieron para decirle adiós a la princesa que marcó sus corazones.

Diana era un peligro por algo muy simple: tenía un espíritu libre e indomable que no aceptaba las normas convencionales, que intentó y falló al acercarse a su familia política, pero que lejos de deprimirse y aceptar eso, decidió tomar el control de su vida y ser ella misma en todo su esplendor.

Éramos tres en este matrimonio, así que estaba un poco lleno” o “Es como una enfermedad secreta”, fueron frases que Diana de Gales expresó durante su polémica entrevista para la Bbc en 1995. Por aquel tiempo todo el mundo se quedó pasmado al escuchar que una princesa podía ser humana y padecer de trastornos alimenticios como la bulimia o que su esposo le era infiel.

Tal vez Diana nunca estuvo destinada a sentarse en el trono de reina consorte, porque le quedaba muy pequeño. Ella no merecía ser la sombra del rey y por eso, tras su divorcio y 20 años después, sabemos que su estrella sigue brillando, que su exmarido aún no es rey y sobre él, pesa la gran imagen que proyectan los hijos que tuvo con Diana: Guillermo y Enrique, dos hombres que aunque crecieron sin su madre, llevan en ellos todo el amor y las enseñanzas que Diana les pudo dar antes de su partida. Dos príncipes modernos que están cambiando, poco a poco e imperceptiblemente, los rígidos andares de la Familia Real británica para establecer una monarquía diferente y mucho más moderna, una en la que Diana, tal vez hubiera sido muy feliz.

 

 

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