El Cska Sofia lidera una campaña para financiar el costoso tratamiento de Penev
La enfermedad de Luboslav Penev ha despertado una ola de solidaridad que trasciende fronteras, camisetas y rivalidades históricas. El mítico 9 del Cska Sofia y leyenda del Valencia CF lucha contra un agresivo cáncer de riñón que exige un tratamiento de inmunoterapia cuyo coste supera los 300.000 euros. Su estado grave en una clínica alemana ha movilizado tanto a Bulgaria como a España en una reacción colectiva que demuestra la huella que dejó en el fútbol europeo de los años noventa.
En Bulgaria, el Cska Sofia ha encabezado un movimiento conmovedor. El partido ante el Lokomotiv Plovdiv se detuvo en el minuto 9, mientras jugadores y afición alzaban camisetas blancas con su dorsal y un mensaje único: “Ánimo, Lubo!”. La escena, acompañada por cánticos y una pancarta que proclamaba “¡Aguanta, Lyubo, tú también ganarás este partido!”, convirtió el Balgarska Armiya Stadium en un homenaje vivo a su ídolo eterno. Incluso hinchas del Levski, su gran rival, aportaron donaciones para ayudarle.
La Fundación Cska ha recaudado ya más de 46.000 levas —unos 24.000 euros—gracias a aportaciones de casi 250 donantes, a las que se suman los 30.000 aportados por el propio club. El mensaje del club es claro: “Lubo libra la batalla más importante de su vida y necesita a todos”. En paralelo, su esposa Kristina Yulianova ha difundido una petición pública para seguir sumando ayudas, recordando que Penev “dio orgullo y victorias a Bulgaria” y que ahora es el país quien debe sostenerlo.
Según informa el diario Sport, también en España, donde su impacto deportivo permanece intacto, el movimiento ha cobrado fuerza. La Asociación de Futbolistas del Valencia CF abrió una cuenta específica para aliviar los costes médicos y de desplazamiento. A ella se han unido las Leyendas del Atlético de Madrid, más los veteranos del Celta y Compostela, los otros clubes en los que dejó su huella. Todos juntos impulsan una recaudación común, abierta a cualquier aficionado que desee contribuir.
El caso de Penev ha revelado lo que ocurre cuando el fútbol se desprende del ruido y vuelve a ser una comunidad. Desde Bulgaria hasta Mestalla, pasando por el Calderón, Balaídos y San Lázaro, el cariño hacia el búlgaro se ha convertido en una red de apoyo emocional y económico. Lubo fue un delantero que regaló goles, carácter y memoria compartida. Ahora, miles de personas le devuelven aquello que el fútbol mejor sabe dar cuando quiere: unidad, esperanza y la convicción de que ninguna batalla se libra solo. @mundiario