Las consecuencias del caso Epstein alcanzan a Eugenia de York, que abandona una ONG
La crisis que arrastra la monarquía británica desde hace años por el caso Epstein continúa proyectando su sombra sobre distintos miembros de la familia real. La última consecuencia ha sido la salida de la princesa Eugenia de York de su puesto como patrona de Anti-Slavery International, una organización histórica dedicada a combatir la trata de personas y otras formas de explotación.
La princesa, que había ocupado ese cargo durante siete años, desapareció recientemente de la página web de la entidad. Poco después, la organización confirmó mediante un comunicado que su colaboración había llegado a su fin, agradeciendo su apoyo y expresando su deseo de que continúe implicada en la lucha contra la esclavitud en el futuro. Sin embargo, la ONG dejó claro que la salida no respondía a una decisión institucional, sino a una determinación personal de la propia Eugenia.
La renuncia llega en un momento especialmente delicado para la familia York. Las investigaciones y documentos desclasificados en Estados Unidos sobre las actividades de Jeffrey Epstein han vuelto a situar en el centro de la polémica a su padre, el expríncipe Andrés, cuya relación con el magnate ya había provocado un profundo daño reputacional a la monarquía. Las revelaciones han obligado a la Casa Real británica a marcar distancias con el duque, que perdió sus títulos oficiales y sus funciones públicas tras el escándalo.
El caso se reavivó especialmente tras el testimonio de Virginia Giuffre, quien acusó al príncipe de haberla agredido sexualmente cuando era menor. Aunque el duque de York siempre negó esas acusaciones, en 2022 alcanzó un acuerdo extrajudicial con la denunciante para evitar el juicio, lo que supuso el pago de una compensación millonaria.
Las repercusiones del caso no se han limitado al propio príncipe. En los últimos meses también han salido a la luz comunicaciones entre Epstein y Sarah Ferguson, exesposa de Andrés y madre de Eugenia y Beatriz, lo que ha generado nuevas controversias y ha provocado que varias organizaciones benéficas reconsideren sus vínculos con miembros de la familia.
En este contexto, la posición pública de las hermanas York se ha vuelto cada vez más delicada. Aunque no existen indicios de que ellas mantuvieran relación directa con Epstein, su nombre aparece en algunos documentos y fotografías vinculadas al entorno del financiero. Esto ha llevado a la familia real a adoptar una estrategia de prudente distanciamiento mientras se esclarecen los detalles de las investigaciones.
Ese distanciamiento se refleja también en la agenda pública de las princesas. Según informaciones difundidas por la prensa británica, ni Eugenia ni su hermana Beatriz de York participarán este año en actos emblemáticos de la monarquía como el tradicional Royal Ascot, una decisión interpretada como un intento de evitar nuevas polémicas mediáticas.
A pesar de estas tensiones, desde el entorno de la Casa Real se insiste en que ambas princesas continúan siendo consideradas miembros respetados de la familia. No obstante, el clima de cautela es evidente y responde al temor de que nuevas revelaciones puedan prolongar la crisis institucional.
Mientras tanto, Eugenia mantiene un perfil público discreto. Además de su trabajo previo con Anti-Slavery International, la princesa había impulsado en 2017 el proyecto The Anti-Slavery Collective junto a su amiga Julia de Boinville, con el objetivo de sensibilizar sobre la trata de personas y la explotación laboral.
Queda por ver si su salida de la organización será un hecho aislado o el inicio de una retirada más amplia de actividades benéficas vinculadas a la familia York. Lo cierto es que el escándalo Epstein continúa ejerciendo una presión constante sobre la monarquía británica, obligándola a gestionar con extrema cautela cada paso público de sus miembros. @mundiario