La Casita de Bad Bunny en Madrid: polémica, críticas y cambios

La Casita de Bad Bunny en Madrid. / RR SS
El tercer concierto de Bad Bunny en Madrid sirvió para comprobar si el artista puertorriqueño respondería a una de las polémicas que más ha acompañado su paso por España: la selección de las personas para La Casita.

El tercer concierto de Bad Bunny en Madrid no solo volvió a reunir a miles de personas en el estadio Riyadh Air Metropolitano, también sirvió para comprobar si el artista puertorriqueño respondería, de algún modo, a una de las polémicas que más ha acompañado su paso por España: la selección de las personas que suben a la llamada Casita, uno de los elementos centrales de la escenografía de su gira DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour.

Las dudas comenzaron a despejarse desde las primeras horas de la noche. Los vídeos compartidos por asistentes y creadores de contenido en redes sociales mostraron una imagen diferente a la de los dos conciertos anteriores. Junto a rostros conocidos como el exfutbolista Marcelo Vieira aparecieron mujeres de distintas edades, parejas con perfiles alejados de los cánones físicos que habían predominado hasta ahora y grupos de amigos que rompían con la aparente uniformidad estética observada en las primeras actuaciones.

Los cambios en La Casita

“Llegaron los cambios” o “se vinieron los cambios” fueron algunas de las frases que acompañaron las grabaciones que rápidamente se viralizaron en TikTok, Instagram y X. Entre quienes acudieron al concierto también surgió la percepción de que la selección había sido más diversa. Varias asistentes consultadas por medios españoles señalaron que se podían ver mujeres mayores, personas con distintos tipos de cuerpo y una representación más amplia de perfiles raciales y estéticos.

La controversia alrededor de La Casita había crecido durante los últimos días en las redes sociales. Numerosos vídeos analizaban el patrón de selección de las mujeres invitadas a ocupar ese espacio privilegiado del escenario, donde el cantante recrea una vivienda típica puertorriqueña y comparte algunos de los momentos más destacados del espectáculo.

La situación llegó hasta programas de televisión y espacios de debate. El periodista Javier Hoyos, copresentador de D Corazón en TVE y con más de dos millones de seguidores en TikTok, aseguró durante una retransmisión en directo que el tercer concierto mostraba una composición diferente. “Había muchísimos más chicos y otros perfiles de chicas”, afirmó.

La figura de los llamados “ojeadores” también se ha convertido en un fenómeno paralelo al espectáculo. Desde el inicio de la gira en España, decenas de vídeos han intentado descifrar las claves para ser elegido y acceder a La Casita. Entre los seguidores circula especialmente el nombre de Jeremy, conocido como “Jere”, uno de los integrantes del equipo encargado de seleccionar a personas entre el público para ocupar el espacio situado bajo la estructura.

Los últimos invitados

Más allá de la polémica, el concierto volvió a reunir a numerosas celebridades. Entre quienes fueron invitados a La Casita destacaron el actor Noah Schnapp, conocido por su papel en la serie Stranger Things; los futbolistas Marcelo Vieira y Achraf Hakimi, jugador del Paris Saint-Germain; y la creadora de contenido Lola Lolita. Entre los asistentes al espectáculo también se encontraba Victoria Federica, hija de la infanta Elena y Jaime de Marichalar.

La sorpresa musical de la noche llegó poco después. Mientras los invitados bailaban en el porche de La Casita, apareció sobre el tejado la cantante y rapera puertorriqueña Young Miko para interpretar junto a Bad Bunny el tema Fina, uno de los momentos más celebrados por el público.

Lo ocurrido en este tercer concierto evidencia cómo la gira de Bad Bunny se ha convertido en algo más que un fenómeno musical. Cada detalle del espectáculo, desde los artistas invitados hasta las personas seleccionadas para subir al escenario, se analiza en tiempo real en redes sociales y alimenta conversaciones que trascienden la música. La Casita, concebida como un símbolo de la identidad puertorriqueña presente en el álbum, ha terminado convirtiéndose también en un inesperado termómetro de los debates sobre representación, diversidad y estética que atraviesan la cultura popular contemporánea. @mundiario