Alcaraz cobra 2,44 millones brutos y Hacienda podría quedarse cerca del 45%

Imagen creada por IA de Carlos Alcaraz con una montaña de dinero en el fondo. / Instagram: australianopen
El Open de Alcaraz deja un “doble campeón”: España se lleva 1,1 millones en impuestos.

Carlos Alcaraz ganó el Open de Australia, sí, pero en el deporte moderno los títulos ya no se levantan solos. También se declaran. También se tributan. Y en cuanto el murciano cerró el partido ante Novak Djokovic, empezó otra final silenciosa: la del premio en la casilla del IRPF, donde el rival no se llama Nole, sino Hacienda.

Tal y como lo recuerda el diario Marca, el torneo repartió una bolsa récord de 111,5 millones de dólares australianos, y el campeón se llevó 4.150.000 dólares australianos brutos. Traducido al cambio actual, el botín se queda en unos 2,44 millones de euros. Una cifra que suena a gloria, pero que, como casi todo en la vida, pierde brillo cuando llega el momento de la cuenta final.

Porque Alcaraz tiene residencia fiscal en España, y eso significa que está obligado a declarar los premios obtenidos en el extranjero. En el caso de los premios deportivos, la tributación entra en el sistema progresivo del IRPF. Y ahí el tipo marginal máximo ronda el 45%, con ligeras variaciones por comunidad autónoma. En Murcia, donde reside, ese porcentaje se aproxima bastante a ese techo.

Con ese escenario, el cálculo es demoledor: de los 2,44 millones brutos, la retención estimada se sitúa alrededor de 1,1 millones de euros. Es decir, el Estado se queda con una parte que también impresiona. Y a Alcaraz, ya con el trofeo en casa, le quedaría una ganancia neta aproximada de 1,34 millones.

La lectura, sin dramatismos, es simple: el tenis de élite ya no es solo una batalla de puntos, es también una batalla de cifras. Alcaraz ha completado el Grand Slam y ha ganado su primer título en Melbourne, pero el éxito en 2026 también se mide en cómo se reparte el premio. Y en esa foto final, hay un detalle que no falla: cuando un campeón cobra, Hacienda siempre está en la grada. @mundiario