Single Sex: ¿Ciencia o prejuicio?

Igualdad y no discriminación para todos las personas en México, objetivo de su presidente.
Educación Mixta

En un contexto de búsqueda constante de igualdad surgen debates a favor y en contra de la educación segregada. La realidad demuestra que el mundo es diverso y es en la escuela en donde debe encontrarse ese espejo de diversidad. 

Single Sex: ¿Ciencia o prejuicio?

Los procesos de socialización que tienen lugar en los centros educativos son la llave para que una sociedad crezca en igualdad. Desde nuestra llegada al mundo empezamos a recibir estímulos que condicionan nuestra forma futura de interpretar y entender la vida, es por ese motivo por el cual el sistema educativo debe fomentar la co educación y, bajo este principio, los centros educativos no deben ser nunca lugar de discriminación o fuente de exclusiones, un asunto que se vuelve muy delicado cuando los niños y niñas se ven inmersos en un método que opta por una educación diferenciada (y diferente) para niños y niñas, manteniéndoles separados. 

Si la finalidad de la educación es, entre otras, lograr la igualdad el sistema educativo, esta tiene que integrar y no segregar, pues los debates que surgen y dan ventaja a la enseñanza segregada suelen esconder un caldo ideológico a favor de los roles tradicionales de género. 

La literatura existente en relación a la educación segregada no es capaz de constatar científicamente que ésta tenga beneficios para el estudiantado, estudios de la autoría de Díaz Aguado, de Halpern o de Martín Seoane coinciden afirman que absolutamente ninguna investigación bien diseñada ha podido mostrar los supuestos beneficios de la educación segregada, mientras lo que si queda demostrado es que ésta aumenta considerablemente los estereotipos de género y termina con legitimar el sexismo institucional. 

La igualdad sigue siendo la asignatura pendiente del sistema educativo español pues aún dentro de la educación mixta siguen existiendo enormes diferencias en el uso de los espacios, el juego, los roles y las actitudes, diferencias que además del buen hacer docente requieren de apoyo institucional, un apoyo que terminaría por conseguir un logro sin precedentes: que usemos un lenguaje transversal para educar a niñas y niños. 

Los colegios que segregaban por sexos parecían ser un recuerdo vago de una sociedad dominada por el catolicismo, sin embargo siguen existiendo y mostrando también una realidad no siempre visible: aunque la educación segregada o “single sex” genera desigualdad es, según autores como Eduardo López López, una opción mejor que la coeducación para niñas que proceden de minorías desfavorecidas o determinadas etnias y en momentos muy concretos de su evolución, sobre todo por el tipo de socialización primaria que reciben. En España la escuela pública no segrega por sexo y la gran mayoría de las escuelas privadas que si lo hacen están vinculadas a la iglesia católica y se apoyan en diferencias cognitivas entre niños y niñas. 

Un colegio, al final, debe ser igual que la vida: mixto. La escuela tiene que mostrar la diversidad del mundo, un lugar en el cual el alumnado vive y seguirá viviendo al terminar su etapa educativa y segregar por sexo más que ciencia es prejuicio. @mundiario 

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