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El feminismo no tiene dueño

Aunque la izquierda rima con las sinergias, valores y reivindicaciones del feminismo, la realidad es que el feminismo no tiene dueño. 

El feminismo no tiene dueño
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Miriam Couceiro Castro

Miriam Couceiro Castro

La autora, MIRIAM COUCEIRO CASTRO, es colaboradora de MUNDIARIO. Es feminista y socióloga. @mundiario

Existe una difícil (o, incluso, imposible) relación entre la derecha y las organizaciones de mujeres y feministas. Aunque es algo que en el panorama político actual es muy evidente se remonta a años atrás, con la reacción de la derecha ante la paridad democrática. Parece que hemos definido la relación entre la izquierda y el feminismo como algo que se da por hecho y la del feminismo y la derecha como la de un matrimonio muy mal avenido, fuente de un profundo desencuentro. 

Me gustaría reflexionar hoy sobre las razones que explican este hecho. La primera es que la raíz del pensamiento conservador y la raíz de la teoría y práctica feministas son muy divergentes: el feminismo viene del corazón del pensamiento ilustrado, de la ética y del principio de igualdad, algo que ha alimentado también a las ideologías críticas de izquierda. Por otra parte, la proximidad de la derecha española al franquismo, por un lado, y al neoliberalismo, por el otro, hacen que la separación con el feminismo sea absoluta. 

Los intereses de las mujeres y de todas las personas que buscan la igualdad real no son intereses que pueda satisfacer la derecha ideológica con los cada vez más obstáculos que intentan poner a la Ley contra la Violencia de Género. La derecha nos sitúa a las mujeres ante una realidad terrible: por una parte no pueden satisfacer nuestros derechos al agarrarse a una idea de igualdad errónea, que en realidad cierra los ojos ante la desigualdad de género; por otra parte, niegan sistemáticamente que las mujeres tengamos falta de derechos, recursos en política, economía o, a nivel empresarial, relacionados con el poder del que muchos varones si disfrutan. 

Hay un abismo entre las demandas de las mujeres en relación al principio de igualdad y lo que la derecha nos ofrece: ¡nada!. 

Ahora bien, es hora de que todas las personas de izquierda hagamos un ejercicio profundo y reflexivo de autocrítica, para poder seguir creciendo: la relación entre izquierda y feminismo no ha sido ni es armoniosa siempre. Nada de eso. Revisemos nuestras organizaciones de puertas para dentro, la educación que como personas de izquierdas damos a nuestros hijos y nuestras hijas, nuestras creencias limitantes... La izquierda ha optado por políticas de igualdad de género y por los intereses de las mujeres pero considero que es justo ahora, en estos momentos, cuando tenemos que revisar si cumplimos lo pactado, o al menos, intentar hacerlo. 

Han sido las mujeres feministas las que han acuñado el concepto de democracia paritaria, han sido las feministas las que han buscado terminar con las profundas contradicciones existentes en nuestras sociedades, sigámosles dando espacio y sigamos buscando nuestro espacio en cualquier tipo de organización mixta. 

Cualquier partido político que ponga en duda las políticas de igualdad y la filosofía del feminismo está practicando un ejercicio populista de desapego hacia la igualdad y está eligiendo dar la espalda a las mujeres en cuando a dueñas que somos de organizar relaciones sociales y vida política. 

Según las cifras aportadas en el último años por los diferentes observatorios de igualdad y por el gobierno, cada ocho horas una mujer es violada en España, más de dos millones y medio de mujeres sufren violencia dentro del ámbito de la pareja y casi dos millones padecen violencia sexual fuera de la pareja. Por suerte, muchas organizaciones y administraciones públicas siguen luchando por la igualdad, un ejemplo lo tenemos en el Instituto de la mujer, que ha resuelto, el pasado 14 de diciembre, la convocatoria de subvenciones que dotan con 468.841 euros (un aumento del 31,7% más que en 2017) los posgrados y actividades de ámbito universitario relacionadas con la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.

La clave la siguen teniendo, hoy y siempre, la educación y el movimiento asociativo y fundacional a la hora de fomentar la igualdad entre mujeres y hombres, junto a las feministas que siguen propagando el mensaje, imprescindible, de no perder nuestros espacios y derechos. 

El feminismo tiene un papel primordial para acabar con las corrientes de ultra derecha que persiguen coartar la igualdad, estamos ante una batalla histórica en la cual la gran guerra de la humanidad es la igualdad, en la que el auge de partidos de ultraderecha en Europa y América, con Donald Trump en EEUU y Bolsorano en Brasil, ponen por bandera el ataque a las mujeres, concretamente, a sus derechos.

Todas las esperanzas de los sistemas democráticos están en la capacidad que tengamos ahora las feministas para parar esta amenaza y para no perdernos en el camino: los intereses no son solamente políticos, son nuestros, personales, humanos, de justicia universal, por tanto, el feminismo, no tiene dueño, es corriente histórica y aunque la izquierda rima con sus intereses históricos, sus sinergias y los valores que proclama no puede alegrarme más encontrarme con mujeres conscientes de que como feministas ninguna ideología nos puede patrimonializar, con toda la carga etimológica que esconde esta palabra. @mundiario