El reglamento de IA, prioridad de la presidencia española del Consejo de la UE
A dos meses de que finalice la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea, podemos hacer un breve repaso del nivel de ejecución de las cuatro prioridades de la agenda europea para el actual Trío conformado por España junto con Bélgica y Hungría, que asumirán la presidencia durante 2024.
La celebración en junio de 2024 de las Elecciones al Parlamento Europeo hace que la presidencia española de este semestre sea crucial para el impulso de las prioridades de la UE, aunque la guerra de Ucrania y el desastre humanitario de Gaza son prioridades que exigen la máxima atención por encima de agendas preestablecidas.
Las cuatro prioridades de esta Presidencia española son la reindustrialización de la UE y garantizar su autonomía estratégica abierta, avanzar en la transición ecológica y la adaptación medioambiental, impulsar una mayor justicia social y económica y, en cuarto lugar, reforzar la unidad europea.
A mediados del pasado mes de octubre el Gobierno ha hecho balance de la primera mitad del semestre europeo, destacando la cumbre con la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), la primera en ocho años, la cumbre de la Comunidad Política Europea en Granada y el Consejo Europeo informal celebrado en la misma de ciudad andaluza y con una relevante proyección exterior.
La regulación europea de IA
Además de otras cumbres internacionales del máximo interés con Estados Unidos, Canadá y los Balcanes Occidentales, el Gobierno subraya como “expedientes” de la máxima prioridad para lo que resta de semestre, las negociaciones con los nuevos países candidatos a su adhesión a la Unión, la revisión del marco financiero plurianual, las normas comunes sobre el mercado de gas e hidrógeno, la directiva sobre las condiciones laborales de los trabajadores de plataformas, la ley de materias primas críticas y la ley de Inteligencia Artificial.
Debemos hacer hincapié en la regulación europea de IA dado el impacto disruptivo y acelerado que está suponiendo en nuestras vidas y en los distintos sectores sociales y económicos. El programa de la presidencia española señala que España quiere impulsar la Inteligencia Artificial y otras tecnologías de alto impacto (neurotecnologías, computación cuántica, chips, etc.) y es pionera en la protección de los derechos de los ciudadanos en este proceso de transformación.
La Presidencia impulsará el respeto de los derechos fundamentales en el uso de los sistemas de Inteligencia Artificial y el acceso justo a los datos. La Presidencia española impulsará los trabajos sobre el Reglamento de Inteligencia Artificial, a través de un marco normativo que, en colaboración con la Comisión Europea, provea de guías de implementación legislativa para el desarrollo y despliegue de la IA con un enfoque ético.
Tengamos en cuenta que los avances en el campo de la IA se presentarán en la próxima Asamblea de la AI Alliance, que se celebrará los próximos días 16 y 17 de noviembre en Madrid. Desde 2019, la Asamblea de la Alianza Europea de IA es el evento de referencia que reúne a responsables políticos y grupos de interés para compartir ideas y seguir dando forma a la política europea de Inteligencia Artificial.
España ha asumido un fuerte compromiso en la iniciativa regulatoria de la IA, impulsando la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado con los fondos Nex Generation EU (Componente 16). El objetivo de este componente es situar a España como un país puntero en Inteligencia Artificial, liderando, a nivel mundial, el uso de la lengua española en la Inteligencia Artificial; promoviendo la creación de empleo cualificado, tanto estimulando el talento español, como atrayendo talento global; e incorporando la Inteligencia Artificial como factor para mejorar la productividad de la empresa española y de la Administración Pública. Todo ello con una perspectiva humanista que garantice los derechos individuales y colectivos de los ciudadanos.
Este compromiso de nuestro país es un aval para el impulso de la agenda europea en IA, pero no podemos retrasarnos. Como nos acaba de recordar Amparo Alonso, catedrática de Ciencias de la Computación e Inteligencia artificial de la Universidad de A Coruña (UDC), “la tecnología va más rápido que la legislación, tenemos que ser más ágiles”.
Los primeros pasos
Alonso observa como la Unión Europea empezó a dar pasos en cuanto a la necesidad de una regulación para esta tecnología ya en 2018. Frente a otras visiones, se mantuvo que tuviese en cuenta el cumplimiento de los derechos humanos y situase a las personas en el centro. Desde entonces, hemos asistido a la publicación de directrices específicas, el AI Act se está discutiendo en el Parlamento Europeo durante los últimos meses, incorporando algunas cuestiones relacionadas con recientes disrupciones en este campo, y se prevé su aprobación para finales de este 2023.
Destaca como en este pasado mes de octubre, con mayor agilidad que la demostrada por la UE, la administración Biden ha publicado una orden para una IA segura, fiable, así como el desarrollo de medidas de protección para las personas en cuanto a los riesgos éticos de la tecnología. China por su parte adoptó ya durante el año 2022 legislación en sistemas de recomendación e IA generativa. Por eso Amparo Alonso nos advierte que nos estamos quedando atrás, y si bien es cierto que es importante poner en valor que fuimos pioneros en el tema, y que lo importante es hacerlo correctamente, estamos cediendo el protagonismo a otras zonas del mundo.
En el reciente AI Summit en Bletchley Park celebrado este pasado 2 de noviembre, un total de 28 países de todo el mundo, entre los que se encuentran Estados Unidos, China y los que forman la Unión Europea, han acordado un desarrollo seguro y responsable de la Inteligencia Artificial (IA), que se ha materializado en la denominada Declaración de Bletchley. En este contexto, Europa no puede demorarse. La revolución digital no espera y los derechos ciudadanos deben preservarse ante el nuevo reto tecnológico. @mundiario