Las incógnitas del Puerto de A Coruña, a la espera de que alguien se decida

Vista de la ciudad de A Coruña. / Xurxo Lobato
Vista de la ciudad de A Coruña. / Xurxo Lobato
Las instituciones tienen ideas. Y las organizaciones ciudadanas también. Bastaría abrir el diálogo, y pensar juntos. Para todo hace falta dinero, comenzando por quién paga los 300 millones de euros que se han gastado por mor del puerto exterior, y continuando por lo que cueste lo que se vaya a hacer.
Las incógnitas del Puerto de A Coruña, a la espera de que alguien se decida

El día 25 de enero, a las 20,30 de la tarde, Galicia Debate de A Coruña tiene organizado un coloquio sobre el futuro del Puerto de A Coruña y de los terrenos que van a quedar libres de las actividades portuarias.

El cambio de actividades –bien sea por el traslado al puerto exterior, o a otras zonas del puerto original–- ha empezado a dejar espacios sin dedicación. Varias decenas de miles de metros cuadrados a disposición de los ciudadanos coruñeses, pero aún sin que éstos conozcan cómo van a poder aprovecharlos.

Por ahora van quedando naves enteras libres que podrían provisionalmente –y con los arreglos necesarios– dedicarse a actividades sociales, culturales y de ocio. Tal vez las propias asociaciones del movimiento ciudadano, del movimiento cultural o de diverso tipo de profesiones podrían reunirse y pensar juntas. O tal vez el Ayuntamiento podría explicar sus planes.

Seguro que las instituciones tienen ideas. Y seguro que las organizaciones ciudadanas también. Bastaría abrir el diálogo, y tal vez pensar juntos. Sabemos que para todo hace falta dinero, comenzando por quién paga los 300 millones de euros que se han gastado por mor del puerto exterior, y continuando por lo que cueste lo que se vaya a hacer. Pero valdría la pena gastarlo bien, y aprovechar una ocasión única para hacer un proyecto integral que recogiera necesidades, y que fuera un modelo de desarrollo urbano y social. Y también un modelo de financiación, que no caiga en el estereotipo de la concesión a un promotor que se ocupe. No olvidemos que podemos construir el futuro.

Una cosa sí puede quedar clara: que lo que se haga hay que pensarlo mirando por el bien de la ciudad y de los ciudadanos. Y que eso no se hace movilizando a los promotores para que inviertan su dinero y organicen solamente sus planes de negocio. Varios casos tenemos en la ciudad donde claramente ese sistema (el del mero mercado, siempre ciego y poco dispuesto a compartir) ha generado situaciones fallidas, espacios vacíos e inutilizados y fantasmas de hormigón o ladrillo.

Estamos ante una ocasión que puede ser única, y que puede sacar provecho de las lecciones frustradas. Y que puede actuar con un adecuado criterio de reparto para toda la ciudad. Si se trata de viviendas, que se tenga en cuenta la carencia de las viviendas en alquiler y su carestía. Si se trata de equipamientos, que se tenga en cuenta el necesario adecuado uso y su carácter social y la utilidad y la frecuencia de usos. Que lo que se realice venga a compensar a la ciudad de tantos años de convivencia con la carga que conlleva una actividad portuaria. Pero que también se tenga en cuenta el valor que el mar, y el esfuerzo de tantos trabajadores de ese mar le han acarreado a la ciudad.

Y que todo vaya integrado con una ordenación urbanística pensada para los ciudadanos, tanto desde el punto de vista estético como desde el punto de vista de la ética social. Lo que podríamos llamar un “urbanismo ético”, y no sólo estético.

Y que se tenga en cuenta que hay al menos tres instituciones concernidas de un modo o de otro. Cuatro si se cuenta también con la Diputación. A ver si somos capaces de facilitar un concierto modélico de colaboración, ajeno a los protagonismos y a la manía de poner carteles con el propio nombre. Y que no se dejen fuera ni las asociaciones ciudadanas, ni las culturales, ni las empresariales… Que sepamos hacer esta tarea que tenemos la obligación de asumir, y que la hagamos bien.

Para ilustrar toda esta problemática, y apuntar soluciones, tenemos dos ponentes que pueden enriquecer sobremanera el debate:

- Carlos Nárdiz es ingeniero de Caminos y profesor titular de Urbanística en la Universidade da Coruña, cuyos conocimientos vienen acreditados por numerosas publicaciones. Es además miembro de la sección de Patrimonio del Consello da Cultura Galega.

- Martín Fernández Prado también es profesor de Urbanismo en la facultad de Arquitectura de la Universidade da Coruña, y presidente de la Autoridad Portuaria de A Coruña.

Para completar el equipo teníamos invitado al concejal de Urbanismo, que ha declinado participar en el diálogo. Se echará de menos el punto de vista del gobierno municipal, con el que a todos nos gustaría contar.

El coloquio va a ser moderado por el exconcejal de Urbanismo Juan Manuel Díaz Villoslada.

El acto –abierto como siempre a la intervención de los asistentes y a la participación de quien quiera asistir– tendrá lugar en el transcurso de una cena el miércoles día 25 de enero a las 20,30 en el Hotel Attica.

Por motivos de organización, los asistentes tendrán que inscribirse antes del 20 de enero a las 15,00 horas.

Quienes no pertenezcan a Galicia Debate podrán inscribirse dirigiendo un correo electrónico dentro del plazo establecido a [email protected], y recibirán todos los datos del procedimiento a seguir. @mundiario

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