Verstappen bate a Norris y Antonelli por milésimas en una clasificación vibrante
Otra lección magistral de Max Verstappen en clasificación, y van… El neerlandés se sacó una vuelta al límite, con errores corregidos sobre la marcha, para firmar una pole milimétrica. Domina no solo por coche, también por cabeza y confianza. Cada vez que se le exige, responde.
Carlos Sainz vivió una jornada agridulce que le permite redimirse en parte. Su sábado fue mucho más limpio que el viernes: sexto en parrilla, sólido, competitivo y con opciones de remontar. Si Ferrari le deja, puede salir reforzado de Miami. Pero necesita una carrera sin contratiempos.
En cambio, lo de Fernando Alonso empieza a doler por rutina. Una vez más, eliminado en Q1, superado por un coche que ni mejora ni compite. El Amr25 ha dejado de ser una promesa para convertirse en un problema. El bicampeón ya solo puede sobrevivir, no pelear.
El contraste entre Aston Martin y Williams refleja dos filosofías. Mientras los verdes se pierden en la falta de evolución, los británicos han progresado con coherencia y método. Albon mete presión a Ferrari, y Bortoleto hace milagros con un Sauber que también va a contracorriente.
Miami mostró la realidad actual de la parrilla: Verstappen inabordable, McLaren al acecho, Mercedes intermitente, Ferrari enredado, y Aston Martin desahuciado. Lo de Alonso no es un bajón, es el nuevo techo. Y lo de Sainz, una oportunidad para recuperar el respeto perdido. @mundiario