Lewis Hamilton no fue el culpable: la verdad detrás del fracaso de Ferrari en 2025
Maurizio Arrivabene conoce bien la tensión que se vive en Maranello. Dirigir Ferrari, explica quien estuvo cuatro temporadas al mando, es como sujetar un cable de alta tensión mientras miles de tifosi exigen que la corriente no se interrumpa jamás. Por eso su lectura del primer año de Lewis Hamilton vestido de rojo no apunta al piloto, sino a la instalación. El cable que debía alimentar al siete veces campeón nunca llegó a conectarse.
Los números son tan fríos como el garaje de Ferrari en 2025. Hamilton no pisó el podio por primera vez en su carrera y terminó claramente por detrás de Charles Leclerc en 19 ocasiones. Una estadística demoledora que ha alimentado el debate sobre si el británico ha llegado tarde a Maranello. Arrivabene, sin embargo, corta de raíz esa idea: “Lewis no está acabado, sigue siendo competitivo. Solo contratas a alguien como él si puedes darle un coche competitivo. Necesita el paquete adecuado para rendir al máximo; si no lo tienes, no le contrates. No es una crítica, es sentido común”.
Traducido al lenguaje eléctrico, Hamilton sigue siendo una lámpara de alta gama, capaz de iluminar cualquier habitación. Pero si no se le enchufa a la red correcta, la bombilla no brilla. Y para Arrivabene, el fallo no estuvo en la lámpara, sino en la instalación. Ferrari pasó de ser subcampeón del mundo a quedarse fuera del podio, una caída que el exdirigente atribuye a decisiones estructurales y a oportunidades perdidas más que a errores individuales.
Sin Newey no hay paraíso
No apunta directamente a Frédéric Vasseur, consciente de que “ganar en la Fórmula 1 es extremadamente difícil”, pero sí deja caer nombres que hoy pesan como cables mal aislados. Andrea Stella, que se marchó a McLaren antes de su llegada, y sobre todo Adrian Newey, el ingeniero al que considera “indispensable” y que Ferrari nunca logró fichar. Sin un cerebro capaz de diseñar el sistema eléctrico adecuado, ningún piloto puede sacar todo su potencial.
El contraste lo encuentra Arrivabene en Max Verstappen, a quien define como “el heredero de Schumacher”. Un piloto que no solo exprime “los 50.000 componentes del coche”, sino que además eleva a todo el equipo con su liderazgo. Verstappen, sugiere, es capaz de generar energía incluso cuando el cable no es perfecto. Hamilton, en cambio, necesita que el sistema funcione para desplegar todo su talento, algo que Ferrari no supo darle en su primer año.
La percepción distorsionada
Desde dentro de la Scuderia también se intenta rebajar el ruido. Matteo Togninalli, jefe de ingeniería de pista, recuerda que cambiar de equipo tras más de una década en el mismo entorno no es un simple cambio de enchufe: “Lo que se ve desde fuera es mucho peor de lo que es”. La relación con Hamilton, asegura, es buena, aunque los resultados hayan creado una percepción distorsionada.
La llegada de Lewis a Ferrari en plena era del efecto suelo ha sido una combinación compleja. El cable se quedó corto, la corriente no fluyó y la lámpara nunca iluminó como se esperaba. Pero 2026 abre un nuevo circuito y, con él, una nueva instalación eléctrica. Si Ferrari consigue tender el cable correcto, Hamilton aún puede encender Maranello. Si no, ya no quedarán ni fusibles ni excusas que cambiar. @mundiario