Red Bull se desmorona sin su cúpula histórica y deja todo el poder en Verstappen
Red Bull vive una transformación profunda que amenaza con cerrar una de las etapas más dominantes de la Fórmula 1 reciente. La salida de Gianpiero Lambiase, prevista para 2028, se suma a una larga lista de figuras clave que han abandonado el equipo, dejando una estructura muy debilitada.
El cambio comenzó tras la muerte de Dietrich Mateschitz en 2022. Desde entonces, la estabilidad interna dio paso a tensiones que terminaron por fracturar el núcleo del equipo. La salida de Christian Horner en 2025 marcó un punto de no retorno en una escudería acostumbrada al éxito continuado.
Antes ya habían salido piezas fundamentales. Adrian Newey puso rumbo a Aston Martin, Rob Marshall a McLaren y Jonathan Wheatley a Audi. A ello se sumó el adiós de Helmut Marko, una figura clave en la gestión deportiva. La desbandada ha sido progresiva, pero constante.
En este nuevo escenario, el poder se concentra en torno a Max Verstappen y su entorno. El piloto neerlandés, junto a su padre y su representante, ejerce una influencia determinante en las decisiones del equipo. Sin una estructura fuerte, Red Bull depende más que nunca de su estrella.
La gran incógnita es el futuro. Verstappen, en plenitud, incluso contempla escenarios fuera de la Fórmula 1, lo que genera inquietud en Milton Keynes. Si el pilar deportivo también desaparece, la pregunta es inevitable: qué quedará de un equipo que dominó una era y ahora busca redefinirse. @mundiario