En Australia quedó en evidencia la verdad tras la salida de Checo
El primer fin de semana de la temporada ha servido para desvelar el verdadero motivo de la salida de Sergio Pérez de Red Bull. No fue su rendimiento, sino la amenaza que representaba para Max Verstappen. Helmut Marko no quería a un piloto capaz de hacerle sombra al tricampeón, y Checo, con un coche competitivo, era un problema.
Liam Lawson, su sustituto, tuvo un inicio muy discreto en Australia. El neozelandés no pasó de la Q1 y partirá desde el puesto 18, lejos de Verstappen, que saldrá tercero. Sin embargo, a pesar del mal resultado, no ha recibido ni una sola crítica por parte del equipo. Al contrario, tanto Marko como Christian Horner han elogiado su actitud.
El contraste es evidente. A Pérez se le exigía cada fin de semana y se analizaban al detalle sus errores, mientras que con Lawson hay paciencia y comprensión. Marko lo ha dejado claro: no buscan a alguien que compita con Verstappen, sino un piloto que simplemente sume puntos sin incomodar al número uno del equipo.
Las declaraciones de Marko sobre Pérez en el pasado reflejan un tono muy diferente al que usa con Lawson. Mientras al mexicano se le cuestionaba constantemente, el joven neozelandés disfruta de un trato más amable, pese a un rendimiento muy inferior. Todo indica que Red Bull solo quería deshacerse de un rival incómodo para Max.
La carrera en Melbourne, con la lluvia como factor clave, puede cambiar el panorama. Pero lo que ya está claro es que Red Bull ha encontrado en Lawson el perfil perfecto: un piloto sin presión, sin expectativas y, sobre todo, sin opciones de desafiar a Verstappen. @mundiario