Aston Martin no convence y Fernando Alonso mira con inquietud al inicio del Mundial
Aston Martin cerró la pretemporada de Fórmula 1 en Bahréin con un mensaje claro: el AMR26 no está donde debería. Tras una última jornada en la que Lance Stroll apenas pudo completar seis vueltas, el equipo británico reconoció públicamente que el invierno deja más incógnitas que certezas.
Los problemas de fiabilidad han sido el principal lastre. La unidad de potencia suministrada por Honda y algunos elementos propios, como la caja de cambios desarrollada en Silverstone, limitaron de forma drástica el tiempo en pista. Sin rodaje suficiente, el equipo llega a Australia con deberes pendientes.
Mike Krack fue directo al analizar la situación. Admitió que el rendimiento no cumple las expectativas y que el reto inmediato es resolver las incidencias técnicas. La falta de tandas largas y simulaciones de carrera impide tener una referencia clara frente a rivales que sí completaron programas completos.
Lance Stroll también asumió la realidad. Reconoció que el coche está lejos del nivel deseado y que el trabajo se extenderá durante semanas, incluso meses. El discurso interno es de unidad, pero la sensación es que el proyecto arranca con desventaja frente a los equipos punteros.
Con Ferrari, Mercedes, Red Bull y McLaren marcando el ritmo, y una zona media cada vez más competitiva, Aston Martin afronta el inicio del campeonato con incertidumbre. El Gran Premio de Australia servirá como primer termómetro real para un monoplaza que necesita soluciones urgentes para aspirar a algo más que la zona media. @mundiario