Aston Martin en crisis: el AMR26 se atasca y Fernando Alonso ya lo sabe
Aston Martin vive el tipo de crisis que no se arregla con un par de alerones y una sonrisa para la foto. El AMR26 tiene los problemas diagnosticados, sí, pero el drama es otro: las soluciones no son rápidas. Ni sencillas. Ni baratas. Y eso, en la Fórmula 1, significa una cosa: sufrir en público. La segunda semana de test en Bahréin llega con urgencias de quirófano, y con dos fábricas —Silverstone y Sakura— echando humo.
Como lo explican los expertos del diario Marca, el gran problema está en la caja de cambios: no es un ajuste menor, es estructura. No soporta las nuevas marchas cortas ni el par negativo que exige el reglamento para regenerar energía, lo que obliga al coche a ir siempre alto de vueltas y castiga el cambio como si corriera una maratón con los tobillos rotos. Rehacerla puede tardar hasta seis meses, empujando la solución hacia julio, justo en línea con el discurso de Alonso sobre ser competitivos de verdad en la segunda mitad del año.
Para rematar, tras esta semana se debe enviar a la FIA la relación de desarrollos de la caja (las coronas) que se usarán en toda la temporada. Y esa lista es inamovible para las 24 carreras. O sea: Aston tiene que decidir a ciegas, sin haber probado el conjunto a máxima exigencia, y sin un equipo gemelo con el que comparar porque nadie más monta ese motor y esa caja. Una decisión de ingeniería… con aroma a ruleta rusa.
Y luego está Honda. En concreto, el motor térmico (ICE), del que se habla con un miedo muy poco disimulado: vibraciones masivas cuando se suben las revoluciones. Algo que incluso podría estar relacionado con la propia caja. El motor 2026 queda homologado el 1 de marzo y, según fuentes del paddock, es imposible que llegue una nueva especificación física para Australia. Se trabajará en software para desbloquear potencia, pero el hardware será el mismo que ahora mismo está dando problemas en Bahréin.
La sensación, además, es desoladora: en Japón llevan dos años trabajando a destajo en bancos dinámicos con estos asuntos. Y aunque podría llegar un “parche” en torno a la carrera 7 (Canadá) gracias al ADUO, lo que se comenta ya sin pudor es que Aston podría arrastrar déficit de rendimiento hasta 2027. Y eso, para Alonso, suena a reloj de arena: el tiempo corre y la tercera corona no espera.
El resto de incendios —sobrepeso, refrigeración, eficiencia aerodinámica— son males que Newey y su equipo pueden ir limando con evolución y recursos. Pero cuando el corazón mecánico y la transmisión están en el centro del problema, la realidad es cruel: la primera mitad de 2026 puede ser un vía crucis. Y en Silverstone, por mucho que haya un genio al mando, nadie hace magia con seis meses en dos semanas. @mundiario