Alpine prefiere 10 millones al talento de Franco Colapinto en pista
La Fórmula 1 siempre ha sido una mezcla entre talento, estrategia y, en no pocas ocasiones, billetera. El caso de Jack Doohan parece encajar más en el tercer apartado. A cinco carreras del inicio de su primera temporada, el australiano no ha sumado ni un punto. Y sin embargo, sigue en pista.
Las declaraciones de Ralf Schumacher no hacen más que verbalizar lo que en el paddock ya se rumoreaba. Los 10 millones de euros que lleva consigo Doohan pesan más que sus cronos. Que Alpine no haya ejecutado un cambio antes del GP de Miami es prueba clara del valor que tiene el dinero en el box.
Pero esto no es nuevo en la F1. En una parrilla donde la meritocracia convive con los intereses comerciales, hay veces que los resultados deportivos son secundarios. El problema es que Alpine, en reconstrucción y lejos de la élite, no puede permitirse regalar plazas a pilotos sin rendimiento.
La sombra de Franco Colapinto, sólido en sus actuaciones previas, está ahí. Y si el argentino consigue reunir un respaldo económico similar, podría dar el salto. Pero mientras el patrocinio de Doohan siga sosteniendo su asiento, difícilmente Briatore moverá ficha, por mucho que le gusten las sorpresas.
En resumen, Doohan tiene el asiento caliente, pero no por su talento. En Alpine, como en buena parte del paddock, las decisiones no siempre se toman en función del cronómetro. Y aunque duela decirlo, en la F1 moderna a veces cruzar la línea de meta no es tan importante como llenar la línea de ingresos.@mundiario