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La Marea Atlántica, Xulio Ferreiro y su ejercicio del poder

Resulta inaceptable la forma de entender el ejercicio de gobierno de Ferreiro, autoritaria y clientelar, usando el Ayuntamiento para beneficiar a los suyos.

 

 

La Marea Atlántica, Xulio Ferreiro y su ejercicio del poder
Palacio Municipal de María Pita, en A Coruña.
Palacio Municipal de María Pita, en A Coruña.

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Milagros Lara Coira

Milagros Lara Coira

Licenciada en Geografía e Historia, especialidad Biblioteconomía y Archivística, por la USC. Miembro de la Asociación de Comunicación Política de España (ACOP). Postgrado en gestión de información y community management por Asociación Española de Responsables de Comunidades Online y Social Media. Ha trabajado en medios digitales y en departamentos de comunicación y ahora ejerce como consultora y es colaboradora de MUNDIARIO.

Marea Atlántica se presentaba como nacida espontáneamente de la propia sociedad. Un  proyecto alternativo formado por personas preocupadas por la degradación de la vida política, la corrupción y el deterioro institucional. Su decimonónico ideario nacionalista y marxista se adornó de palabras bellas, de nuevas narrativas, de plasticidad emocional. Aseguraban que su municipalismo ponía los intereses de la gente por delante de los propios de partido. Se decían capaces de regenerar la política y las instituciones, de dotarlas de transparencia y abrirlas a la participación.

Con estas promesas, Marea Atlántica liderada por Xulio Ferreiro llegaba al gobierno de A Coruña gracias a los imprescindibles apoyos de un Partido Socialista entregado a la causa y del BNG, con el que comparten credo separatista. Desde entonces hemos asistido a una política vacía, anacrónica, cargada de gestualidad, contradicciones y torpe manipulación de la institución en beneficio de su ideología.

Si bien no podemos aplaudir su gestión, con nula eficacia y exceso de propaganda para blanquear sus decisiones arbitrarias, otros aspectos de su mandato son opinables. Pero lo que resulta absolutamente inaceptable es su forma de entender el ejercicio del gobierno, autoritario y clientelar. Es inadmisible la utilización que se hace del Ayuntamiento para beneficiar a sus simpatizantes. Desde que llegó al poder, Marea Atlántica premia a sus afines con dinero público. Más de la mitad de los contratos, cerca de medio millón de euros, para quienes apoyaron a la Marea firmando su manifiesto. Por no hablar de las adjudicaciones a colectivos de los que formaron parte concejales y asesores del gobierno de Xulio Ferreiro. O de contratos con los que favorecen también a sus militantes y adeptos, hábilmente cruzados entre ayuntamientos en los que gobiernan las marcas bendecidas por Podemos para difuminar su nepotismo .

Pero lo que resulta más escandaloso por el fin social al que se destina, es la compra de dos pisos a otro afín a Marea y ahora asesor de Ada Colau para dedicarlos a viviendas sociales municipales. Inmuebles que, por cierto, no cumplen con las exigencias establecidas ya que uno es un local comercial y el otro carece de la superficie mínima requerida. El que además estas propiedades sean para engrosar el parque municipal de viviendas destinadas a desahuciados y a personas con especiales dificultades, es mucho más que una broma de mal gusto.

La Marea ha institucionalizado en A Coruña el sistema clientelar para garantizarse apoyos futuros e integrar rápidamente a muchos en su causa política

Le podemos llamar amiguismo, nepotismo, clientelismo o simplemente corrupción, puesto que es así como lo tipifican los estándares internacionales. La corrupción incluye la asignación de dinero público, favores y sueldos a los amigos. Pero también la corrupción engloba la toma de decisiones para beneficiar a personas que les compensarán con su apoyo electoral. Y la Marea ha institucionalizado en A Coruña el sistema clientelar para garantizarse apoyos futuros e integrar rápidamente a muchos en su causa política.

Este abuso del poder, disponiendo del Ayuntamiento de A Coruña como de algo privado, beneficiando a sus afines una y otra vez, no responde a la ejemplaridad que se exige a los políticos. No a la ejemplaridad que la Marea se atribuye a sí misma. En absoluto responde a la ética y regeneración de la política que Xulio Ferreiro y Marea se comprometieron a llevar a cabo.

Mil días en el gobierno de Marea Atlántica en A Coruña han sido suficientes para malograr su apariencia de revolución poética con aroma a contracultura. Solo tres años del mandato de Xulio Ferreiro han bastado para demostrar que Marea pone por delante sus propios intereses antes que los de los vecinos. Mil días gobernando la ciudad han transformado su seráfica imagen en otra más terrenal y poco edificante. Casi tres años gobernando han revelado que el mayor éxito de Xulio Ferreiro y Marea Atlántica está en lanzar mensajes que movilicen a la gente y tapen su perverso ejercicio del poder. @mundiario