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El viaje de los Picasso a Galicia

Los Picasso emigraron a tierras lejanas, atesorando en el recuerdo la luz y el sonido de Málaga y su querida Andalucía.
El viaje de los Picasso a Galicia
Barco de cabotaje a vapor y vela, pasajeros y mercaduría, propio de la naviera Pinillos, en el siglo XIX.
Barco de cabotaje a vapor y vela, pasajeros y mercaduría, propio de la naviera Pinillos, en el siglo XIX.

Matías Membiela-Pollán

Profesor de economía.

Va para más de ciento cuarenta años que el niño Picasso vino al mundo en Málaga, trasladándose a la ciudad de A Coruña cuando tenía diez años para posteriormente pasar a Madrid, Barcelona, Málaga, Horta, Gósol, París, Roma, Londres, .... En A Coruña vivió una etapa formativa que tal y como señalamos en otros artículos, y tal y como expresan estudiosos de la talla de Fábregas, Richardson u Olano, fue fundamental.

En la serie que estamos escribiendo sobre tan espléndida figura del arte aludimos al entramado social, a la escenografía y a la fuente gallega de muchas de sus pinturas y dibujos que para desgracia de nuestra región se encuentran, en su mayor parte, en el Museo Picasso de Barcelona.

En lo que sigue trataremos de ser concisos, lo que no es óbice para que en el futuro volvamos a lo hoy escrito.

La familia Picasso se embarcó en el fondeadero de Málaga en un barco mixto de pasajeros y mercadurías a vela y a vapor de la naviera Pinillos. El viaje del matrimonio con los tres niños fue muy dificultoso hasta el punto que al llegar a la altura de Tui deciden desembarcar en Vigo y seguir por tierra a Pontevedra,

Santiago y A Coruña; salvando así las marejadas de la Costa de la Muerte.

Desde Vigo los Picasso se dirigen a Pontevedra y a Carril donde toman el tren llamado El Compostelano que los deja en la Estación de Cornes de Santiago. Allí toman un coche de punto que atravesando un feixe de prados, cultivos, casas de labranza y palacetes los deja en la actual Plaza de Galicia en cuyo lugar se asentaba el antiguo edificio de la Inquisición (demolido en 1913) y unas casas que daban servicio de mesón a varias líneas de diligencias.

Si los Picasso hubieran visitado la Catedral cuyo obispo era Martín Herrera, habrían pernoctado en una de las casas de huéspedes de la ciudad. Siendo las más conocidas la de la Suiza y la de Reparaz.

Desde este punto, a los Picasso se les presentan dos opciones: tomar la diligencia hasta Curtis para allí enlazar con el tren del Correo, «yente», desde Madrid a la ciudad de A Coruña, o por el contrario tomar la línea de diligencia La Ferrocarrilana que al cabo de siete horas y con paradas en Meixonfrío, A Sionlla, Sigüeiro, Oroso, Ordes, Mesón do Vento, Carral, Alvedro-O Portazgo, les dejaría en la Rúa Nueva de A Coruña. Si los Picasso no se retiraron esa noche a su casa habrían dormido en el Hotel Continental o en una casa de confianza. @mundiario