Vía libre para que Besteiro siga al frente del PSdeG, cuya división interna beneficia a PP y BNG

Gonzalo Caballero. / G24
Gonzalo Caballero cree que no se dan las condiciones para que pueda presentarse como candidato a la secretaría general del PSdeG - PSOE. El respaldo de Ferraz a Besteiro motiva en gran parte su decisión.

El Partido dos Socialistas de Galicia (PSdeG-PSOE) atraviesa un momento de profunda crisis interna que amenaza no solo su cohesión como partido, sino también su capacidad para presentarse como una alternativa viable al Partido Popular (PP) y al Bloque Nacionalista Galego (BNG) en el escenario político gallego. La reciente decisión de Gonzalo Caballero de no presentar su candidatura a las primarias para la dirección del partido es solo el síntoma más reciente de un problema mucho más estructural: la fragmentación interna y la falta de un proyecto claro y unificado que logre ilusionar tanto a la militancia como al electorado.

Caballero, tras semanas de especulación y críticas a la dirección de José Ramón Gómez Besteiro, anunció que no concurrirá en estas primarias porque, según sus propias palabras, “no se dan las condiciones objetivas”. Esta afirmación deja entrever la gravedad del bloqueo interno en el PSdeG, donde la “acumulación de cuadros” y la “connivencia” de la dirección federal dificultan cualquier intento de renovación real, según Caballero, que también denunció el “inmovilismo” y el “atrincheramiento” de los dirigentes del partido, a los que culpa de los malos resultados electorales que los socialistas gallegos han cosechado en los últimos años.

El PSdeG ha sufrido una caída sostenida en su representación parlamentaria, alcanzando en las últimas elecciones autonómicas su peor resultado histórico, con solo nueve diputados. Mientras tanto, el PP consolidó una nueva mayoría absoluta y el BNG se afianzó como la segunda fuerza política en Galicia. Este retroceso no solo es un golpe a las aspiraciones del partido de liderar un cambio político, sino que también socava su papel histórico como una de las principales fuerzas progresistas en la comunidad.

La incapacidad del PSdeG para superar sus divisiones internas y articular una estrategia común está jugando directamente a favor de sus principales rivales políticos. El PP, liderado ahora por Alfonso Rueda tras la salida de Alberto Núñez Feijóo, sigue consolidando su posición como el partido dominante en Galicia. Por otro lado, el BNG, bajo la dirección de Ana Pontón, ha logrado captar el voto progresista y nacionalista, presentándose como una opción más coherente y unificada frente al caos interno del PSdeG.

Luchas internas y personalismos

La estrategia del PSdeG sigue centrándose en las luchas internas y en los personalismos. Si el partido desea recuperar su relevancia, deberá abordar de manera urgente su falta de cohesión y su desconexión con las demandas de la sociedad gallega. Las recientes palabras de Gonzalo Caballero apuntan a un compromiso con la militancia y con la necesidad de una renovación profunda, pero ¿será esto suficiente si el partido sigue anclado en sus propias contradicciones?

El tercer proceso del PSdeG en menos de un año, programado para marzo como congreso, podría ser una nueva oportunidad perdida. En lugar de representar un espacio para el debate constructivo y la renovación, se perfila como otro ejercicio de reafirmación del statu quo de una parte, con Besteiro encaminado a ser ratificado como secretario general sin oposición. Esto no solo refuerza la percepción de inmovilidad, sino que también debilita la posibilidad de que el partido se reorganice de cara a los próximos retos electorales. La opción de que Besteiro atraiga a los seguidores de Gonzalo Caballero no parece ser una prioridad.

Gonzalo Caballero, rodeado de algunos de sus seguidores. / @G_Caballero_M

PP y BNG, felices

El PSdeG está llamado a reflexionar en algún momento sobre su papel en la política gallega. La fragmentación interna no solo perjudica su capacidad para presentarse como una alternativa creíble, sino que también contribuye a consolidar el bipartidismo entre el PP y el BNG. Si el PSdeG no logra cerrar filas y articular una visión clara para Galicia, corre el riesgo de convertirse en un actor cada vez más secundario en la escena política, relegado al tercer puesto de forma permanente.

La situación actual exige un liderazgo valiente y una apuesta decidida por la unidad. La militancia y los cuadros del partido saben que el verdadero enemigo no está dentro, sino fuera, por lo que el PSdeG solo podrá crecer si deja de lado sus disputas internas y se centra en construir un proyecto político que responda a las necesidades de los gallegos.

Mientras el PP y el BNG celebran la parálisis socialista, el PSdeG sigue perdiendo la oportunidad de liderar el cambio en Galicia. El tiempo apremia, y si no se actúa pronto, el partido podría enfrentarse a una irrelevancia de la que será difícil recuperarse, por mucho que Pedro Sánchez use el mando a distancia desde Madrid. @mundiario