La UDC afronta la llegada de la universidad privada con un modelo poco apegado a la realidad

Julio Abalde. / UDC
Julio Abalde, rector de la Universidade da Coruña. / UDC
MUNDIARIO publica un análisis a fondo sobre la situación de la Universidade da Coruña, producto de aportaciones de sus comentaristas.
La UDC afronta la llegada de la universidad privada con un modelo poco apegado a la realidad

¿Está preparada la universidad pública en Galicia para plantar cara a la universidad privada? A la cola de las tres universidades de Galicia y mal posicionada en los rankings internacionales, la Universidade da Coruña (UDC) afronta la llegada de la universidad privada con un modelo poco apegado a la realidad. Estructurada territorialmente en campus de A Coruña campus de Ferrol, la UDC fue creada por la Ley 11/1989 del 20 de julio, de Ordenación del Sistema Universitario de Galicia. Arrancó con 14.268 estudiantes y su claustro constituyente aprobó, el 4 de febrero de 1992, los estatutos de la UDC, que fueron publicados en el DOG del 17 de septiembre de aquel mismo año. Desde el 3 de diciembre de 2015, Julio Abalde –sobre el papel afín al PSOE– es su rector. Su récord de alumnos lo alcanzó en 1997 con 27.119 estudiantes. Desde entonces, la cifra fue reduciéndose hasta parecerse más a la de sus orígenes que a la que marcó su mejor momento.

Del mismo modo que ya hizo con el Ayuntamiento de A Coruña, la edición GALICIA de MUNDIARIO ha elaborado un análisis sobre la situación de la Universidade da Coruña, producto de las aportaciones de su equipo de comentaristas, entre ellos destacados profesores universitarios que constituyen uno de los principales pilares de este periódico de análisis y opinión.

La UDC es una institución pública que tiene como finalidad esencial "la generación, gestión y difusión de la cultura y del conocimiento científico, tecnológico y profesional a través del desarrollo de investigación y de docencia". También manifiesta, de manera explícita, su compromiso con "el estudio y desarrollo integral de Galicia, singularmente de su identidad social, cultural y lingüística", y asimismo promueve su plena integración en el Espacio Europeo de Enseñanza Superior y la proyección en América Latina.

La UDC, en la cola de Galicia

Pero una cosa es la teoría y otra, la práctica. El mapa de titulaciones del Sistema Universitario de Galicia (SUG) hasta el 2026 prevé implantar una docena de grados y quince nuevos másteres, y a este nuevo horizonte, la UDC se asoma en desventaja, ya que no mejora en los índices/rankings de universidades. De hecho, sigue en la cola, por detrás de las universidades de Vigo y de Santiago de Compostela, la más histórica y emblemática de las tres universidades públicas de Galicia, comunidad donde pronto también se abrirá paso una cuarta universidad privada. Por lo tanto, la UDC no converge, ni disminuye sus diferencias, mientras sus retos se acumulan sin que esté clara su estrategia para afrontarlos con plenas garantías.

Analistas de MUNDIARIO también coinciden en destacar la desconexión entre los egresados y los puestos de trabajo que requieren/demandan las empresas del entorno. Se puede ver en los resultados del observatorio ocupacional de la propia UDC, donde se aprecia que lo que se fabrica no tiene correspondencia con lo que se demanda, de ahí la preocupación con lo que pueda ofertar en su día la universidad privada.

Claro que desde la UDC todo se ve de otro color. "Os nosos planos de estudos están en continua evolución para adaptarse ás necesidades da sociedade: graos, dobres graos e estudos internacionais, docencia en inglés, másteres e programas de doutoramento así como os estudos propios da UDC. Sen esquecer a Universidade Sénior", proclaman en su web, que puede leerse en gallego, español e inglés.

La UDC imparte, entre otras, las carreras de Biología, Ciencias Económicas y Empresariales, Derecho, Filología, Ciencias de la Educación, Sociología, Ingeniería Naval y Oceánica, Filología, Arquitectura, Podología, Fisioterapia, Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, Ingeniería Náutica y Transporte Marítimo, Ingeniería Marina, Química e Ingeniería Informática. También imparte dobles grados como el de Derecho y Administración y Dirección de Empresas o Biología y Química.

Facultades universitarias de la UDC con A Coruña al fondo.

Facultades universitarias de la UDC con A Coruña al fondo.

Sin conexión con el sector privado y sin cohesión programática

Un análisis de los discursos públicos de las instituciones coruñesas permite observar la desconexión entre ellas, a pesar de que ideológicamente se supone que son afines, en la medida que en su gobernanza sobresale la influencia del PSdeG - PSOE y el nacionalismo de izquierdas.

La realidad es que los socialistas que comparten la gobernanza coruñesa no actúan de manera coordinada ni están conectados con las organizaciones gallega y coruñesa de su propio partido. Tampoco es mucha la coincidencia del modelo de universidad que abandera el ministro progresista Manuel Castells y el modelo que, en la práctica, desarrolló Julio Abalde en los últimos cinco años.

Desde el Ayuntamiento de A Coruña, gobernado en solitario por el PSOE con el apoyo de una concejala ahora independiente que procede de Cs, se apuesta en su discurso por los conceptos mar-puerto, mientras que la Universidad, que tiene al frente de su equipo de gobierno a personas afines al PSOE y al nacionalismo de izquierdas, lo hace más por el concepto tierra. A su vez, desde la Diputación de A Coruña, también gobernada por socialistas y nacionalistas, su mirada suele centrarse en la cultura, en tanto que la UDC pivota sobre la informática.

Tal vez por la falta de liderazgo político, en las instituciones de A Coruña no hay ni conexión con el sector privado –hoy dominante en el área metropolitana–, ni hay una cohesión programática.

Gonzalo Caballero con el rector de la UDC, Julio Abalde. / PSdeG-PSOE

El líder del PSdeG-PSOE, Gonzalo Caballero, con el rector de la UDC, Julio Abalde. / PSdeG-PSOE

Una universidad al margen de la realidad

¿Vive la UDC fuera de la realidad? Sus propios datos revelan que la sociedad va por un lado y la Universidade da Coruña, por otro. Titulaciones con elevadísima empleabilidad tienen un solo catedrático en sus filas, mientras que en los grados de ciencias (química, biología y áreas de matemáticas) o en derecho la relación catedrático/titular llega a ser de 4 a 1. Esta situación tiene otra derivada: el profesorado de más rango tiene menos carga docente; por lo tanto, las clases las dan otros en mayor medida.

Los últimos datos facilitados por la oficina de ocupación ponen en lugares muy destacados a titulaciones sin profesorado considerado excelente –léase catedráticos–, mientras que a la cola del empleo se encuentran las titulaciones que acumulan mas del 47% de los catedráticos de la UDC, que son las áreas de derecho, biología, química, física y matemáticas, al acumulan 84 de los 177 catedráticos de la UDC.

El número de profesores contratados supera ya al de funcionarios

La situación del profesorado de la Universidade da Coruña se ve condicionada por el contexto de restricciones económicas. Así, por ejemplo, el número de profesores contratados supera ya al número de funcionarios en sus distintas categorías, algo que el gobierno de la UDC decidió hacer compatible con mantener el empleo, y no hacer despidos.

La carrera universitaria para un docente tiene distintos escalones: ayudante, ayudante doctor, contratado doctor –hasta aquí no son funcionarios–, titular de Universidad –equiparado a catedrático de escuela universitaria– y, finalmente, catedrático de universidad –funcionarios–. Unos y otros están organizados dentro de lo que se llaman las áreas de conocimientoLa UDC ha optado por eliminar la figura de ayudante, que fue la figura inicial durante muchos años, y en su lugar hacer contrataciones de asociados, interinos de sustitución a tiempo completo, que no sustituyen a nadie, y otras figuras fuera de la carrera.

Catedráticos concentrados en algunas áreas

En aras de encajar los datos económicos, la UDC ajusta sus cuentas cuadrando la docencia a impartir y el profesorado existente, cuando es evidente que un profesor de las áreas de derecho, por ejemplo, no podría impartir docencia en ingeniería. Expertos en la materia observan que "ni siquiera se establecen criterios diferenciados por grandes áreas como podrían ser: ciencias, ingeniería, ciencias de la salud, etcétera." Si bien se han creado normas, éstas tienen que ser incumplidas por una gran cantidad de áreas.

Otra consideración tiene que ver con la brutal asimetría de contratación de los docentes en las distintas titulaciones. Las acreditaciones de la ANECA son muy diferentes por áreas de conocimiento y probablemente bastante alejadas de las necesidades de la sociedad española, lo cual conduce a que en algunas áreas la acreditación necesaria para prosperar en la carrera descrita anteriormente sea masiva, y en otras, escasa.

En particular, para culminar la carrera docente, hacia catedrático, esta situación ha conducido a que las áreas de ciencias y derecho tengan un elevado porcentaje de catedráticos dentro de la UDC y, por el contrario, a que otras áreas, incluso las tecnológicas, sean absolutamente deficitarias. Grandes dificultades tienen, por ejemplo, las áreas de los centros que antes no tenían perfil investigador, especialmente las diplomaturas como fisioterapia, aparejadores y las eminentemente profesionales. Esta asimetría no es provocada por la UDC, pero sí potenciada, pues los acreditados piden inmediatamente sus plazas, tras conseguir acreditarse.

Las TIC parecen un asunto particular

Cuando se baja de los grandes conceptos a la realidad, tampoco se observa una gobernanza eficiente. El supuesto proyecto estratégico para crear un polo TIC y de innovación digital de referencia a nivel nacional e internacional en A Coruña –así reza su principal enunciado propagandístico– arroja escasos avances en los planteamientos sobre la ciudad de las TIC y parece llevarse como un asunto particular del rector, Julio Abalde, sin que se haya formado una comité asesor o de expertos que sepan realmente del tema.

La práctica demuestra que se huye de las relaciones con las empresas y se anula el efecto multiplicador que una estrategia así pudiera conllevar. Hay propuestas del sector privado que ni sjquiera recibieron acuse de recibo, ni menos aún una respuesta fundamentada. A Coruña es hoy un destacado polo tecnológico fruto de las iniciativas de las compañías privadas, pero no como vector resultante de las políticas públicas.

Manuel Castells. / RTVEManuel Castells. / RTVE

Abril (y Castells), por un lado; Abalde, por otro

Para proporcionar a la UDC un permanente apoyo social se creó la Fundación Universidade da Coruña (FUAC), entidad privada de carácter benéfico docente. Se constituyó por escritura pública el 24 de marzo de 1997 como organización no lucrativa para la promoción, desarrollo y apoyo a la financiación de iniciativas y actividades de la UDC. "Con la Universidade da Coruña y su Consello Social como patronos, nuestra misión es promover la investigación, la formación, el empleo y la transferencia de conocimiento en colaboración con la Universidad, impulsando la participación de entidades públicas y privadas en el desarrollo social y económico de la sociedad", indican en su web.

A menudo, las decisiones que se adoptan en la UDC son ajenas a los planteamientos de su consello social. Basta ver la posición de Antonio Abril –presidente del Consejo Social de la UDC y vicepresidente de la Fundación Universidade da Coruña–, en defensa de la universidad según el modelo americano –coincidente con la del ministro Manuel Castells– y el modelo que rige, de facto, en la UDC con Julio Abalde, propio de una universidad clásica, que se va quedando obsoleta.

“El sistema europeo no puede copiar la flexibilidad estadounidense pero sí flexibilizar los procesos mediante la autonomía de las universidades”, suele razonar Castells, abanderado del modelo americano. Los campus españoles –entre ellos los de A Coruña y Ferrol– no pueden sustraerse a una competencia internacional creciente. ¿Terminará convenciéndose Julio Abalde?. @mundiario

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