Todo son facilidades para el próximo alcalde coruñés tras las gestiones anteriores

Dos caras del cambio: se va Carlos Negreira, alcalde de A Coruña del PP, y llega Xulio Ferreiro, de la Marea Atlántica. / Xurxo Lobato
Carlos Negreira y Xulio Ferreiro. / Xurxo Lobato

Tras siete años de estancamiento y gestión municipal paralizada, no es difícil decidir los objetivos para  lograr un éxito más que notable. Mientras A Coruña dormía durante estos años, Vigo se ha situado como la urbe más dinámica, por sus méritos.

Todo son facilidades para el próximo alcalde coruñés tras las gestiones anteriores

El Partido Popular con Carlos Negreira y En Marea con Xulio Ferreiro, han competido en inacción municipal, con resultados que están a la vista en todos los ámbitos: falta de impulso a la actividad económica cuando no trabas directas a los inversores, política social de supervivencia, política cultural que vive de inercias pasadas, abandono de las infraestructuras, pérdida del liderazgo municipal en Galicia.

Han sido dos mandatos consecutivos que han terminado de poner en valor las tres décadas de gobiernos socialistas en la ciudad, que fueron  una completa transformación de la urbe, el mejor momento económico de su historia y la implantación de un avanzado Estado de Bienestar.

Ha sido tanta la dejación que la persona que ocupe la Alcaldía durante los siguientes cuatro años, tendrá ante sí un variopinto muestrario de actuaciones paralizadas, proyectos que languidecen en los despachos, demandas ciudadanas postergadas y sobre todo oportunidades de gestión como pocas veces se dan en la historia.

En primer lugar porque el Ayuntamiento dispone de patrimonio y de un reciente Plan de Ordenación Municipal, elaborado por un urbanista que suscita general aprecio, Joan Busquets. Entre ese patrimonio cabe recordar la antigua Prisión Provincial, los terrenos militares desafectados (Comandancia de Obras, acuartelamiento de A Grela, Gobierno Militar). También importantes piezas privadas o concesionales que deberían de recuperar actividad y dinamismo, como los complejos de “El Puerto” o “Dolce Vita”. Y sobre todo tiene la llave para la remodelación de los espacios desafectados de la actividad portuaria, que es tanto como decir la definición de la ciudad para los próximos cien años.

En segundo lugar por las oportunidades perdidas, como el muy insuficiente transporte metropolitano, la estación intermodal, la transformación posterior de la actual Estación de Autobuses, la ampliación de la terminal aeroportuaria o la finalización de la Vía Ártabra. Todas ellas actuaciones planificadas muchos años atrás y que los dos mandatarios citados han dejado languidecer  o han permitido que otras Administraciones evadan sus responsabilidades.

Y en tercer lugar por las oportunidades que brinda una política municipal más ambiciosa. Mediante el impulso económico y la captación de empresas en los polígonos de  Vío o Morás. Mediante una política turística más consistente que aproveche el buen momento del turismo en España y en Galicia para sentar unas bases sólidas para el futuro. Mediante el relanzamiento de la actividad cultural que tanto hizo por la imagen de la ciudad, recuperando el Festival de Ópera con el brillo necesario o retomando la musealización del Castro de Elviña.

Y en cuarto lugar mejorando el espacio urbano. En la ciudad sede del mayor imperio de la moda, que es como decir la meca del estilo y del diseño, la calle, el mobiliario urbano, los ajardinamientos, la iluminación, deben de responder a ese reto de vanguardia, incorporando tendencias, mejorando calidades, ofreciendo una imagen más potente, más armonizada y de mayor valor añadido para sus vecinos. Nada se ha hecho en ese sentido en los últimos siete años y aún se ha dejado deteriorar lo que existía.

No es un catálogo exhaustivo de necesidades pero las señaladas bastan para considerar que quien ocupe la Alcaldía estará sobrado de propuestas sobre las que poner su atención y disponer la inversión. Mientras Coruña dormía durante estos años, Vigo se ha situado como la urbe más dinámica, por sus méritos. Recuperar ese podium no es cuestión de orgullo localista, sino de desafío para los buenos gestores que no deben de perder tiempo en planteamientos administrativos, como las fallidas áreas metropolitanas, sino liderar proyectos y sumar voluntades en las Administraciones y en el sector privado. La ciudad es de todos, no sólo de las Corporaciones municipales. @mundiario

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        

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