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Tiempo para la reflexión sobre el futuro del PSdeG - PSOE en Galicia

En el PSdG-PSOE deben aprender, de una vez,  las lecciones de la historia: nada ha sido  más peligroso que resolver problemas transitorios con soluciones permanentes. Los militantes socialistas son ya los que disponen sobre la designación de la persona que debe llevar adelante los designios del partido.
Tiempo para la reflexión sobre el futuro del PSdeG - PSOE en Galicia
IdeaGalicia[lab] es un laboratorio de ideas del PSdeG-PSOE. / Mundiario
IdeaGalicia[lab] es un laboratorio de ideas del PSdeG-PSOE. / Mundiario

Alfonso Villagómez

Doctor en Derecho.

El hombre propone y los afiliados  disponen. Utilizo esta paráfrasis de un viejo dicho para exponer alguna reflexión en este tiempo veraniego, que quizá pueda ser de utilidad. El Partido Socialista de Galicia-PSOE vuelve a encontrarse en dificultades después de un decepcionante resultado electoral en el encuentro con las urnas más importante para una comunidad autónoma, como son las  elecciones a sus  asambleas legislativas. Otros más cualificados se encargarán  de analizar las causas y circunstancias del fracaso. Mi modesta contribución mira al futuro, a un futuro cercano que está marcado en la agenda del partido por el Congreso a celebrar en un poco más de un año.

Los afiliados y militantes del Partido Socialista son ya los que disponen sobre la designación de la persona que debe llevar adelante los designios del partido. Y los afiliados del PSdG - PSOE se han pronunciado, como es sabido,  hace poco tiempo en las llamadas "primarias". Su decisión tiene que ser mantenida a pesar de los acontecimientos recientes.  El relato inteligente de la derrota es la sutil victoria del vencido. Por ello, el Secretario General  ha desechado cualquier iniciativa, que solo a él le puede corresponder, de abandonar la dirección. Y,  tiene   toda la razón democrática para mantenerse en el cargo aunque haya preferido disculparse más con la culpa ajena que con la inocencia propia. 

Pero, no es menos legítimo que otros intenten sondear sus posibilidades para convencer a los afiliados de que son portadores de mejores propuestas, una vez llegado el  oportuno momento procesal. La libertad de opción de los militantes no es  fin, sino medio. Quien la tome por fin no sabe qué hacer cuando la obtiene.

La coyuntura se antoja muy difícil porque cuando las cosas nos parecen ser sólo lo que parecen, pronto nos parecen ser menos aún. Y  parece un panorama complicado en el Parlamento de Galicia y en el trabajo cotidiano en  los ayuntamientos y  en las agrupaciones socialistas.

Los parlamentos democráticos no son recintos donde se discute, sino donde el escrutinio popular  registra sus edictos y se desarrolla el control del que gobierna, más exigente si cabe cuando éste lo hace de forma absoluta. Los ayuntamientos son la columna vertebral de la participación ciudadana y los primeros detentadores de los intereses generales. Y, en fin, las estructuras que son  agrupaciones del partido, los foros para el debate interno y para la germinación  de iniciativas.   

Desde una perspectiva obligadamente exterior, creo que en el Partido Socialista de Galicia no solo se tiene que reflexionar sobre el modelo de partido y la manera de afrontar las dificultades. Se supone que debe diseñar una organización renovada que esté en las mejores  condiciones de responder a los retos  que para la sociedad gallega vienen cargados de dificultades. En el PSdG-PSOE deben aprender, de una vez,  las lecciones de la historia: nada ha sido  más peligroso que resolver problemas transitorios con soluciones permanentes. @mundiario