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Tensión en Cariño

"Costas se está ensañando, no sé por qué, con la cofradía de pescadores de Cariño", afirma su patrón mayor, Javier Pita. Y, a la vez, pone en riesgo 50 puestos de trabajo en un pueblo que precisa, y mucho, de ellos. 

Cariño (A Coruña).
Cariño (A Coruña).

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Antón Luaces

Antón Luaces

El autor, ANTÓN LUACES, es columnista de MUNDIARIO. Está especializado en información marítima. @mundiario

Dispuesto a remover hasta los cimientos de la disputa que, desde hace más de 20 años, mantiene la Demarcación de Costas de A Coruña con la cofradía de pescadores de Cariño –entidad de derecho público sin ánimo de lucro a la que la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional reconoció en junio de 1998 el derecho a continuar ocupando el edificio de la entidad construido en zona de deslinde marítimo terrestre–, Javier Pita López, patrón mayor de dicha cofradía, defiende el que considera derecho inalienable de los cariñeses a mantener en pie un pósito que, desde el año 1923, han venido costeando pescadores y armadores con el objeto de dotarse de un ente en el que realizar todas las funciones que, de no contar con él, les llevaría a contínuos traslados -por los medios que fuesen- a otras entidades similares existentes en Ortigueira (municipio del que se desvinculó oficialmente hace 30 años) o en Cedeira.

La Demarcación de Costas pretende expropiar a la Cofradía su edificio. Pero, además, fija sendas sanciones económicas de 2.976,02 euros a la entidad y a la sociedad Cariño Hostelería (esta responsable de un restaurante que ocupa parte de la planta baja del edificio). El instructor del expediente abierto por Costas establece en su Propuesta de Resolución, además de las sanciones señaladas la restitución de las cosas y su reposición a su estado anterior, y "sin perjuicio de la indemnización que corresponda, en su caso, por los daños y perjuicios causados por la comisión de la infracción". Esta no ha existido nunca puesto que, como señala Javier Pita, "hemos solicitado un permiso -que se nos denegó- para ampliar la cocina del restaurante. Y hemos acatado lo que Costas ha dicho. Pero sí se han realizado obras menores en el interior del edificio consistentes en la apertura de una zanja –ya tapada– para la instalación de tuberías a los servicios higiénicos del citado restaurante, y la renovación de los elementos de la cocina. Obras menores, interiores, para las que hemos contado con la debida autorización municipal" que para nada tiene que ver con el deslinde del edificio en cuestión.

Este edificio se ha construido, sin que hasta ahora hubiese habido oposición alguna, a 104 metros de la zona de pleamar, donde según la Audiencia Nacional las olas, "ni con los mayores temporales conocidos" llegan. Llama también la atención de la Audiencia la existencia de "una línea interior" con "abundantes dientes de sierra, sin existir en el expediente administrativo pruebas o estudios que fundamenten tal inclusión".

En el exterior del edificio existe una pérgola de madera, desmontable, cuya obra sirve asimismo a Costas para aplicar las sanciones señaladas y hacer hincapié en la expropiación de un bien que los marineros de Cariño y la directiva de la cofradía consideran suyo. Un edificio en el que, además, realizan tareas distintas entidades culturales y vecinales que, de procederse a tal expropiación, se quedarían sin un lugar en el que poder desarrollar tales actividades.

"Costas se está ensañando, no sé por qué, con la cofradía de pescadores de Cariño", afirma su patrón mayor, Javier Pita. Y, a la vez, pone en riesgo 50 puestos de trabajo en un pueblo que precisa, y mucho, de ellos.  Lo que hace Costas impide que el plan de recuperación del pósito, ahora que había entrado en la senda de la normalidad, sea viable. Con las sanciones y el canon que pretende imponer, nos impide afrontar la deuda económica que pesa sobre la cofradía desde hace años y que a punto ha estado de abocar a esta entidad a su cierre definitivo. Costas no ha hablado con nosotros. Ni siquiera nos ha preguntado si necesitamos algo. Repito, se ensaña con la cofradía y nadie se explica por qué.

Entre las instalaciones de la cofradía y la pleamar máxima existe un terreno  al que la Audiencia Nacional no califica, si bien reconoce que "no puede considerarse marisma, ni playa o depósito de materiales como arena, gravas o guijarros, bermas o dunas, ni de terrenos ganados al mar". Entre este terreno no calificado y el edificio del pósito, un espléndido paseo marítimo y vía bidireccional para vehículos de unos 20 metros de anchura en cuya proximidad se encuentra, entre otros edificios de viejas fábricas de conservas hoy abandonadas, la sede del Ayuntamiento segregado del de Ortigueira hace 30 años. @mundiario