También en Galicia perdió Casado, no Feijoo

Alberto Núñez Feijóo y Pablo Casado. / Mundiario
Alberto Núñez Feijóo y Pablo Casado. / Mundiario

Pase lo que pase el 26 de mayo, en el cuartel general del Pepedegá lo tienen claro: sólo será posible mantener el poder en la Xunta, aunque sea en minoría, con el apoyo de Ciudadanos, si vuelve a ser Feijoo el candidato. Cualquier otra apuesta sería directamente suicida.

También en Galicia perdió Casado, no Feijoo

Parece que, esta vez, las encuestas, las más serias al menos, apuntaban en la buena dirección. Era posible un cambio en el mapa político galaico. Y sucedió. En Galicia, este 28-A el PSOE se impuso en votos y en escaños al Partido Popular. Es un vuelco electoral histórico porque, desde las primeras elecciones democráticas, allá por 1977, nunca los socialistas habían conseguido derrotar a la derecha, ni siquiera cuando se presentaba dividida entre UCD y AP, ni en los momentos más dulces del "felipismo" con sus holgadas mayorías absolutas. Esta comunidad constituía un bastión inexpugnable de un partido conservador fundado por un gallego y que nunca perdió ese acento enxebre y la vinculación con esta esquina del Noroeste español. 

Lo que no puede –ni debería– Gonzalo Caballero es atribuirse el resultado de este domingo. No es fruto de su liderazgo en el Pesedegá, por más que el indubable éxito en las urnas contribuya a consolidarlo. No fue él quien ganó en Galicia, del mismo modo que la derrota de los "populares" no es imputable a Feijoo. El territorio gallegó votó, más que nunca, en clave nacional. También aquí Pedro Sánchez se impuso a Casado, que habría sufrido un revolcón aún mayor de no ser porque, a pesar de los pesares, el Pepedegá sigue siendo una potenta máquina electoral bien engrasada y Don Alberto conserva su tirón personal.

Dentro de lo malo, Galicia resistió mucho mejor que el resto de los tradicionales bastiones del PP. Aquí Ciudadanos le arrebató a los de Feijoo sólo dos escaños, que parecen muchos porque partía de cero, y Vox le arañó 85.000 votos, con los que no obtiene representación parlamentaria, pero que de rebote favorecieron el arreón del PSOE. A los socialistas también les vino de perlas que el espacio rupturista (En Marea, Podemos, etc) se rompiera en varios pedazos en lugar de concurrir en listas unitarias, como hizo en anteriores elecciones y que el Bloque no lograra transmitir con eficacia la idea de lo útil que para los intereses gallegos sería contar con una "voz propia" en Madrid, en un panorama político tan fragmentado. 

El PSOE se impuso al PP en todas las ciudades y en las principales villas de Galicia. Eso insufla ánimo a los socialistas de cara a la próxima cita con las urnas, si bien ellos, mejor que nadie, saben que los resultados de unas generales no son extrapolables a unas autonómicas, y menos todavía a las municipales. Los populares, sin embargo, ellos sí, temen que el efecto Sánchez, con su capacidad de arrastre, funcione en los "concellos" y creen que tampoco les beneficia la coincidencia de las elecciones locales con las europeas, las más ideológicas. Pase lo que pase el 26 de mayo, en el cuartel general del Pepedegá lo tienen claro: sólo será posible mantener el poder en la Xunta, aunque sea en minoría, con el apoyo de Ciudadanos, si vuelve a ser Feijoo el candidato. Cualquier otra apuesta sería directamente suicida. @mundiario

También en Galicia perdió Casado, no Feijoo
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