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La represión en el Campo de Rata dio paso a homenajes a las víctimas

En una ciudad liberal y republicana como A Coruña se sufrió la barbarie que puso fin a la II República española. Fusilaron al gobernador civil, Francisco Pérez Carballo, y al alcalde de A Coruña, Alfredo Suárez Ferrín, junto a otros cargos electos.
La represión en el Campo de Rata dio paso a homenajes a las víctimas
Escultura del alcalde republicano Alfredo Suárez Ferrín en A Coruña. / Grupo Coruña
Escultura del alcalde republicano Alfredo Suárez Ferrín en A Coruña. / Grupo Coruña

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Juan Ramón Baliñas Bueno

Juan Ramón Baliñas Bueno

El autor, JUAN RAMÓN BALIÑAS, es colaborador y analista económico de MUNDIARIO, donde también escribe sobre el Camino de Santiago. @mundiario

A Coruña históricamente ha sido una ciudad liberal y republicana. En las elecciones municipales de 1932 de 39 concejalías posibles, los republicanos lograron 34 y los monárquicos solamente 5. Al estallar el golpismo contra la República en julio de 1936, militares y falangistas, en convivencia, utilizaron el Campo da Rata en el verano del 36 como lugar para pasar por las armas a centenares de republicanos, sindicalistas e izquierdistas, sacados de la cercana cárcel de A Coruña, paseados por los falangistas y fusilados sin juicio alguno.

Fusilaron al gobernador civil, Francisco Pérez Carballo, y al alcalde de A Coruña, Alfredo Suárez Ferrín, junto a otros cargos electos. Además se cesó a más de 600 cargos y los jóvenes falangistas requisaron y quemaron libros en distintos puntos de la ciudad, como en el Círculo de Artesanos, donde se quemaron libros de Pio Baroja, Marañón, Unamuno y Ortega y Gasset. La barbarie siguió campando por la ciudad hasta julio de 1937. Se celebraban juicios donde se condenaba a muerte simplemente por la anterior adhesión a la república.

El año 2001 se inauguró en ese lugar –el Campo da Rata– un monumento a las víctimas del genocidio, obra de Isaac Díaz Pardo, intelectual gallego fundador de Cerámicas do Castro. El monumento lo conforman unos grandes bloques de granítico que representan elementos megalíticos prehistóricos, manchados de rojo, alusión a la sangre derramada por los fusilados en ese lugar. Tiene la siguiente inscripción: “Inmolados nestes campos fronte ao mar tenebroso por amar causas xustas. Presentes na lembranza do povo e do concello da Coruña”. También vemos en el Campo da Rata los Menhires por la Paz, obra de Manuel Paz, obra inaugurada en 2003. Son 12 menhires cada uno con una ventana en el centro, y de desde alguno vemos la Torre de Hércules dentro.

Todos los años –este es una excepción por la crisis sanitaria del coronavirus–, el Ateneo Republicano de A Coruña lleva a cabo una concentración de simpatizantes en la zona con discursos al efecto. También actos conmemorativos de la proclamación de la II República, entre muchas banderas republicanas que ondean al viento. Salud y República. @mundiario