El PSdeG quiere cabezas de lista en las ciudades que añadan valor a la marca

Puerto de A Coruña. / Mundiario
Puerto interior de A Coruña. / Mundiario

Los poderes locales, en unión con entidades económicas y sociales, deberían de asumir el liderazgo. Toca ser más proactivos y colaborativos. Ejemplos a imitar hay varios: Bilbao o Barcelona, Oporto, Glasgow, Génova, etc. asumiendo que se trata de políticas complejas y de largo plazo.

El PSdeG quiere cabezas de lista en las ciudades que añadan valor a la marca

El cambio de Gobierno estatal hace trizas las previsiones electorales locales. La tendencia de voto al PSOE mejorará, mientras los demás partidos tendrán dificultades para fijar su posición. La nueva situación política despeja el camino a la alcaldesa de Lugo y otorga un plus a las demás candidaturas  locales del PSOE. Si a ello se consigue  sumar cabezas de lista con suficiente arraigo o conocimiento, los resultados pueden ser mucho mejores.

Pero la situación también favorece a los alcaldes de las Mareas que ahora tendrán apoyo o al menos no hostilidad de un Gobierno al que han apoyado mientras rentabilizan su mayor grado de conocimiento. En esa partida el PP queda achicado y Ciudadanos desdibujado.

Por otra parte la dirección del socialismo gallego ha iniciado el camino para designar  cabeceras electorales en las grandes ciudades que añadan valor a la marca. Ferrol ha sido el primer paso. A ese proceso, delicado por su propia naturaleza, se añadirá la valoración de la actuación local del Ejecutivo estatal. Compromisos incumplidos o aplazados por el anterior gobierno, demandas de gran impacto local además de las políticas generales, sumarán en el proceso de recuperación del voto urbano, principal agujero negro electoral del socialismo gallego.

En A Coruña es donde el PP ha planteado la principal batalla que ahora tiene prácticamente pérdida. Ha involucrado al propio presidente de la Xunta en el debate sobre el futuro de los terrenos portuarios formando un tridente de presión con el Ministerio de Fomento y la Autoridad Portuaria que depende del Ministerio aunque se nombre a propuesta del gobierno autonómico. Las tres instituciones han venido actuando contra los intereses locales cuando no favoreciendo intereses especulativos. Ahora la situación se equilibra con un ministerio sensible a las demandas de la autoridad local y que además puede forzar la renovación de la Autoridad Portuaria. Se han perdido tres años pero el problema vuelve al punto de partida sin la presión añadida de los intereses electorales populares. Una oportunidad que la Marea y el PSOE deberían de aprovechar para un acuerdo ambicioso.

Se ha escrito que el Gobierno Sánchez es “mediterráneo” aludiendo al origen dominante de sus integrantes. Es probable que ese carácter sea irrelevante pero en cambio es un hecho constatable que la salida de la crisis está ahondando la brecha del Noroeste español: demográficamente, en materia de dependencia, de captación de inversiones, de innovación, etc. La Xunta ha sido poco efectiva en ese ámbito. Deberían de asumir el liderazgo los poderes locales, en unión con entidades económicas y sociales  mediante una plataforma de mínimos al estilo de las Macrorregiones europeas. Los territorios y las ciudades son espacios económicos competitivos. Quienes se descuelgan reciben migajas compensatorias. Toca ser más proactivos y colaborativos. Ejemplos a imitar hay varios: Bilbao o Barcelona, Oporto, Glasgow, Génova, etc. asumiendo que se trata de políticas complejas y de largo plazo.

El localismo tradicional no da más de si. Es tiempo de cooperar para abordar objetivos que de otra forma son simplemente inalcanzables. Es más, se trata de uno de los más importantes debates estratégicos que sin embargo ni se plantea. Con el Gobierno Sánchez, que aspira a dejar huella,  la oportunidad viene dada. Aprovechémosla. @mundiario

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