El PSdeG, que había ganado las europeas de 2019, derrotado ahora ante el PP de Rueda

Alfonso Rueda. / Mundiarto
Alfonso Rueda. / Mundiarto

En Galicia, la victoria del PP ha sido contundente, con el 43,6% de los votos, y el BNG, con el 16,13%, tendrá representación propia con un diputado. Los socialistas, con un 27%, son ahora segundos tras haber ganado las europeas de 2019.

El PSdeG, que había ganado las europeas de 2019, derrotado ahora ante el PP de Rueda

Las elecciones europeas en España han dejado un panorama revelador y complejo. El Partido Popular (PP) ha emergido como el vencedor con 22 escaños, un significativo aumento que refuerza su posición en el Parlamento Europeo. Mientras tanto, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha logrado resistir con 20 escaños, manteniéndose como una fuerza relevante en el escenario político nacional y europeo.

En Galicia, la victoria del PP de Alfonso Rueda ha sido contundente, obteniendo el 43,6% de los votos, y el BNG, que alcanza el 16,13% de los votos, conseguirá representación propia con un diputado. Los socialistas, con un 27%, son ahora segundos tras haber ganado las anteriores europeas, en 2019, en la etapa de Gonzalo Caballero.

 

La ultraderecha, representada por Vox, ha mejorado sus resultados, pasando de 4 a 6 escaños. Este avance, aunque preocupante, no ha sido suficiente para superar a los dos grandes partidos. No obstante, su presencia incrementada en el Parlamento Europeo indica un creciente apoyo a las políticas ultranacionalistas y euroescépticas dentro de España.

Uno de los elementos más sorprendentes de estas elecciones ha sido la entrada de nuevos actores políticos. El peculiar partido Se Acabó La Fiesta (SALF), liderado por el polémico Alvise Pérez, ha conseguido tres escaños en su primera participación. Esta nueva formación se une a Sumar, que también entra por primera vez con tres asientos. Estos movimientos reflejan una diversificación del espectro político y un cambio en las preferencias de los votantes.

Por otro lado, Podemos ha sufrido una notable caída, reduciendo su representación a solo dos escaños, lo que marca una clara pérdida de apoyo. Ciudadanos, que en 2019 fue la tercera fuerza, ha desaparecido del Parlamento Europeo, perdiendo sus siete escaños anteriores y quedando sin representación. Esta desaparición simboliza la volátil naturaleza de la política española y la dificultad de mantener relevancia en un entorno tan competitivo.

En Cataluña, el PSC ha logrado un triunfo histórico, encadenando su quinta victoria consecutiva en elecciones europeas. Con un 30,6% de los votos, ha superado a Junts y ERC, consolidándose como la fuerza dominante en la comuniad y asegurando dos escaños en el Parlamento Europeo. Este resultado no solo subraya la hegemonía del PSC en Cataluña, sino también su capacidad para movilizar el electorado en un contexto altamente polarizado.

Cataluña es la cara del PSOE, Galicia la cruz. Lo expresa con claridad el exsecretario general del PSdeG - PSOE en su cuenta de X (antes Twitter):

 

Compleja situación en Europa

Mientras tanto, en el resto de Europa, la situación es igualmente compleja. En Francia, el presidente Emmanuel Macron ha disuelto la Asamblea Nacional y ha convocado elecciones legislativas anticipadas tras el devastador resultado electoral. La ultraderecha de Marine Le Pen, con su partido Reagrupamiento Nacional (RN), ha arrasado con un 32,4% de los votos, según las primeras estimaciones. Este resultado refleja un fortalecimiento de las fuerzas ultranacionalistas en Francia, similar a lo observado en otros países europeos.

En Alemania, la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) ha alcanzado la segunda posición con un 16,5% de los votos, superando a los socialdemócratas del canciller Olaf Scholz. Este resultado ha generado un debate interno sobre la legitimidad del SPD para seguir gobernando, con la oposición democristiana desafiando al canciller a una moción de confianza.

A pesar del avance de los partidos ultranacionalistas y euroescépticos, los partidos europeístas han logrado retener la mayoría en el Parlamento Europeo. Este hecho es crucial para la estabilidad y continuidad del proyecto europeo, aunque la creciente fragmentación política y el fortalecimiento de las fuerzas extremas plantean desafíos significativos para el futuro.

Estas elecciones europeas han sido, en definitiva, un reflejo de un panorama político en transformación. La victoria del PP y la resistencia del PSOE muestran la persistencia de los partidos tradicionales, mientras que el avance de Vox y la entrada de nuevas formaciones como SALF y Sumar indican un cambio en las dinámicas electorales. A nivel europeo, la consolidación de las fuerzas ultranacionalistas es una señal de alerta que los partidos europeístas deberán abordar con urgencia para garantizar la cohesión y el futuro de la Unión Europea. @mundiario

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