Pésimo balance del puerto de A Coruña

Puerto de A Coruña.
Puerto interior de A Coruña.

La causa primordial procede del arrastre de erróneos planteamientos llevados a cabo desde hace más de un lustro. Los errores se pagan y son difíciles de ocultarlos. Gran trabajo le queda al nuevo presidente a la hora de re-enfocar y re-definir una nueva alternativa plausible, creíble y aceptable.

Pésimo balance del puerto de A Coruña

El balance del año 2020 deja al descubierto las fragilidades del modelo portuario de A Coruña. Sus debilidades y sus números negativos, en todas las rúbricas de los tráficos, no solo son consecuencia de los efectos de la pandemia, sino que la causa primordial procede del arrastre de erróneos planteamientos llevados a cabo desde hace más de un lustro.

Los resultados de tales desaguisados están a la vista y deberían ser analizados con detalle no solo por el actual presidente, sino también por quienes han colaborado de manera cómplice con el anterior equipo portuario.

Tanto las  instituciones empresariales como los responsables municipales acusaron el síndrome de Estocolmo

Es decir, hubo muchos actores que no han querido embridar la deriva que llevaban las acciones estratégicas que se iban acometiendo y no cuestionaban los escasos resultados que proporcionaba la gestión del anterior presidente. Da la impresión de que tanto las  instituciones empresariales como los responsables municipales acusaron el síndrome de Estocolmo, y con ello quedaron seducidos y absortos por las hipotéticas alternativas propuestas, que solo estaban basadas en ilusiones ópticas y en invenciones al estilo Trump.

Baste recordar, simplemente tres ejemplos de dicho estilo: las inversiones que iban a ejecutar los chinos (comprometiendo a los presidentes de la Xunta y de España); las actuaciones que iban a acometer los mexicanos de Pemex, o las promesas de los fondos australianos en la configuración de un hub de primer nivel internacional.

Los datos del ejercicio 2020 revelan el fracaso y confirman las pésimas apuestas llevadas cabo

Los datos del ejercicio 2020 revelan el fracaso y confirman las pésimas apuestas llevadas cabo. El balance contabiliza una fuerte disminución de los tráficos y un notable alejamiento de los promedios nacionales, así como una delicada situación financiera.

El conjunto del año 2020 registra un descenso del 21,9% en lo que concierne al volumen total de tráfico. Esto es, se pasó de movilizar 13,4 a 10,5 millones de toneladas. Dicha disminución es mucho más intensa que la anotada para el conjunto del sistema portuario español (tan solo el 8%). O dicho de otra forma, el puerto de A Coruña representó el 2,43% de España en 2019, y, ahora, en el 2020, desciende hasta el 2,07%.

Desagregando los volúmenes de tráficos, los descensos fueron muy notables en graneles sólidos (-26,6%) y en graneles líquidos (-20,6%). Por más que se quiera achacar dichas disminuciones a las dinámicas de descarbonización o a los ajustes continuos de la refinería, la atractividad portuaria y la demanda de dichos productos –con descensos espectaculares– es más intensa en el puerto coruñés que en el conjunto español.

Datos del puerto de A Coruña en 2020. / Mundiario

Datos del puerto de A Coruña en 2020. / Mundiario

Puerto de A Coruña. / Mundiario

Puerto de A Coruña. / Mundiario

Mercancía general, ahí está la clave

Lo peor del balance son los retrocesos en los tráficos de mercancía general (-16,5%), puesto que con ello se refuerzan las tesis de los errores de planteamientos estratégicos como también ayuda a corroborarlo el tráfico de contenedores que anota tan solo 3 Teus a lo largo del todo el año 2020, cuando en España se movieron un total de 16.750.296 Teus.

Igualmente, los descensos han sido muy notorios en los atraques de cruceros y los pasajeros de cruceros, con disminuciones del 95,89% y del 95,37%, respectivamente. Finalmente la pesca fresca desembarcada en el puerto también registra una disminución (-7,3%) respecto al ejercicio anterior.

El corolario no puede ser más desolador. Los errores se pagan y son difíciles de ocultarlos. Gran trabajo le queda al nuevo presidente a la hora de re-enfocar y re-definir una nueva alternativa plausible, creíble y aceptable. @mundiario

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