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Para el marinero no hay previsiones

Si el Gobierno no toma medidas, ¿quién se encargará de realizar las pruebas pertinentes para evitar los efectos entre las tripulaciones de los barcos de esta pandemia?
Para el marinero no hay previsiones
Barcos de pesca. / Pixabay
Barcos de pesca. / Pixabay

Antón Luaces

Periodista.

Cuanto más se avanza en la lucha contra la Covid-19 más se puede constatar esa especie de dejación -por error o desconocimiento- de lo que el sector pesquero significa para los responsables gubernativos convertidos en el eje de todos y cada uno de los planteamientos diseñados o que se diseñan para acabar cuanto antes con la pandemia que, en España tan solo, ha dejado hasta el momento más de 21.000 muertos. Es, indudablemente, una batalla cruel en la que mueren muchos de los que luchan en primera línea contra el virus, pero también muchos de los que tenían la esperanza de superar esta circunstancia nunca vivida en territorio español.

Tampoco se han podido librar los marineros profesionales, especialmente aquellos que realizan sus tareas lejos de su puerto base y, obviamente, de sus respectivas familias. Se mueren en reductos de casi imposible uso para un confinamiento seguro. Se mueren a escasos cien centímetros de sus compañeros de profesión. Se mueren poco después de estar, mano a mano con sus colegas, halando el aparejo en un buque de arrastre por popa. Se mueren sin creer que también a ellos les ha atacado ese virus del que hablan la radio y la televisión que sintonizan a bordo, los diarios digitales a los que acceden a través de sus tablet o sus teléfonos móviles a muchas millas de distancia, en la inmensa soledad del mar.

Se mueren. Y se embarcan con un incierto temor con el consiguiente "a ver qué pasa". No tranquilos, lo que no significa intranquilos;  no temerosos, pero sí pensando en lo que dejan en puerto,. en sus casas, en su familia. Y mirando con el rabillo del ojo las disposiciones del Gobierno en materia de seguridad sanitaria y laboral. Porque el actual estado de alarma los considera, oficialmente, trabajadores de un sector fundamental en esta batalla contra la pandemia.

Por ello no extraña que los armadores del puerto de Vigo hayan reiterado su petición a las autoridades pesqueras y sanitarias para que, en el marco de la Orden SND/344/2020, se autorice a las organizaciones representativas del sector pesquero completar las compras y posterior distribución de test rápidos entre los tripulantes de sus flotas de altura y gran altura con la intención de maximizar sus garantías de salud durante las largas mareas que desarrollan en alta mar y en caladeros lejanos.

La Cooperativa de Armadores de Pesca del Puerto de Vigo (ARVI), basándose en la mencionada orden, suspendió el pasado 14 de abril la gestión de compra conjunta de test serológicos destinados a la realización de pruebas a los tripulantes de los pesqueros. Más de una semana después no ha habido respuesta a tal petición, a pesar de que en el puerto de Vigo un barco con base en el mismo desembarcaba al cadáver de uno de sus tripulantes y ocho más de estos se quedaban en las puertas del centro médico Povisa a la espera de que alguien les dijese qué tenían que hacer porque habían compartido con el fallecido muchas horas, muchos días. Confinados en un pesquero que, supuestamente, estaba infectado por el coronavirus.

Para el marinero no hay previsiones. Y pertenece a un sector fundamental, esencial. Si el Gobierno no toma medidas, ¿quién se encargará de realizar las pruebas pertinentes para evitar los efectos entre las tripulaciones de los barcos de esta pandemia? @mundiario